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domingo, 27 de febrero de 2011

Introduccion a la historia de Pergamino

Las tierras de Pergamino y las de su zona fueron pobladas originariamente en el tiempo, sin poder establecer desde cuándo, por los pueblos llamados QUERANDIES .
A los Querandíes se los describe como altos, ágiles y diestros. Se alimentaban del producto de la caza y la pesca, prevaleciendo una u otra según época del año, cosa que los llevaba a acercarse a la vera de los ríos en época de pesca y allí instalarse, o por el contrario en épocas de caza y de recolección de frutos y otras especias se introducían pampa adentro.
Cazaban guanacos, ciervos, nutrias, ñandúes y venados (perseguidos a pie hasta cansarlos); tantas especies hoy desaparecidas en esta zona y que nos hace pensar en el escenario de otros tiempos donde hoy tenemos urbanidad.
El pescado transformado en harina y mezclado con grasa, también era parte de su alimentación al igual que el agua de raíces de cardos la sangre de los venados recién cazados.
Poseían intercambios comerciales con los pueblos agricultores del delta, cambiando cueros de venado por maíz y metales. De esta forma, su economía para la alimentación solucionaba el presente sin poseer producción de alimentos excedentes para almacenar, hecho por el que no despertaron gran interés por los españoles, quienes requerían constante aprovisionamiento.
Sus armas para la defensa y subsistencia eran: arcos, boleadoras, flechas, raspadores, martillos y cuchillos. Los cueros no eran comerciados, los transformaban en toldos, mantas, bolsas contenedoras y otros recipientes. Aparentemente por este continuo contacto con los cueros y por su alimentación carnívora, aunque alternada con pescado y frutos silvestres, recibieron el nombre de Querandíes, voz de la lengua Guaraní, que significa “gente con grasa”, un nombre que les viene de otros.
Algunos historiadores los incluyen como el sector oriental de los pampas primitivos. En su propia lengua se habrían llamado TALUHET (terminación “het”: gente).
Su organización social se hallaba basada en pequeñas pero numerosas bandas, dirigidas por un cacique principal y capitanejos. La autoridad era laxa, salvo en tiempos de guerra cuando se ejercía la autoridad real...“.
De su religión poco se sabe, algunas hipótesis circulan en torno al reconocimiento de un poder especial a la luna .
El reino de estos pobladores se extendía desde el río Carcarañá (Sta. Fe) al Salado y Saladillo (Bs.As.) hasta las costas del Paraná, Baradero y Paraná de las Palmas.
El primer contacto con las expediciones de Mendoza fueron suministrándoles alimentos a los conquistadores. Luego, se rompen relaciones, comenzando una guerra frontal y muy cruda. Siendo ellos mismos los que después pusieron fuego a Buenos Aires recién fundada, con flechas incendiarias, acentuando así su nomadismo y provocando un constante desplazamiento, lo que también hizo difícil su identificación para el futuro. Juan de Garay los “encomendó” posteriormente en vecinos de la nueva Buenos Aires, aunque las “encomiendas” quedaron en el papel, porque no eran junto con los Pampas un pueblo sedentario y así Buenos Aires careció de mano de obra para el trabajo hasta la introducción de los negros africanos.
Dice Eduardo Galeano en “Venas abiertas de América Latina”:

“...se repartían los indios al mismo tiempo que se otorgaban las tierras para mercedes reales o se las obtenía por el despojo directo. Desde 1536 los indios eran otorgados en encomiendas, junto con su descendencia, por el término de dos vidas: la del encomendero y su heredero inmediato, desde 1629 el régimen se fue extendiendo, en la práctica se vendían las tierras con los indios adentro... ”. 

Del grupo grande de los Pampas, los que quedaban por el año 1740 fueron incorporados a una fundación jesuita (concepción de los Pampas) creadas sobre la margen derecha del río Salado de Buenos Aires, no lejos de su desembocadura. Sólo duró hasta 1753, dispersándose esta población, mixturándose con los pueblos Mapuches del sur que iban habitando zonas y teniendo posesión de la llanura: “
En la llanura en el siglo XVI se produjo un proceso dinámico por los continuos desplazamientos de las comunidades originarias y la llegada de comunidades provenientes de otras regiones del continente que dieron nueva vitalidad al área y en algunos casos cambiarían totalmente el panorama cultural. Ese proceso los Querandíes, que aunque prematuramente desaparecidos, demuestran con sus patrones de vida sincréticos la plasticidad de un proceso que aceptaba e incorporaba la interrelación permanente entre las distintas comunidades...”.
Por entre las sombras de estos antiguos pobladores, nuevamente casi deshabitada la zona de Pergamino, recomienza su población. Esta vez con gente de otros lares, que han adoptado por diferentes razones históricas o económicas a éste como su lugar. Toda América había sufrido ya la llegada de los españoles y seguía padeciendo el avasallamiento de sus gentes, su producción, su cultura, modos de vida, siendo responsables del mayor genocidio de la historia (70.000.000 de personas muertas por las balas, lanzas, torturas, enfermedades traídas por los conquistadores o por la herida misma del sometimiento). Se vivían así, en este momento, las consecuencias de ser colonia, que implicaba desde la conquista misma, un cambio de proyecto político y económico, respecto al que estaba instalado en estas tierras con sus diferentes modalidades, según los pueblos y sus dominios. Este nuevo proyecto se va implementando de distintas maneras e instalándose a través de determinadas instituciones que representaron en estas tierras la autoridad del conquistador. Así aparecen los fuertes, las guardias, todas ellas con un solo objetivo “luchar contra el indio”, para apropiarse del territorio e instalar otro proyecto político-económico.


Noticias de la Municipalidad de Pergamino