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sábado, 8 de octubre de 2016

MIMÍ ENCONTRÓ A SU FAMILIA | La creían muerta y 38 años después se enteraron que estaba internada en Pergamino

PRIMERA PLANA contó la historia de Mimí y Mario, olvidados y abandonados en el pabellón de Salud Mental del Hospital San José desde hace 38 años ella y 18 él. Una historia que conmovió a todos y generó una movilización digital en las redes sociales para dar con familiares de ellos. Dos primos de Mimí la reconocieron gracias a la réplica de medios pampeanos y la semana que viene viajarán a Pergamino a reencontrarse con ella, una mujer a la que también ellos, daban por muerta.

Noemí tiene 73 años, es de Santa Rosa, La Pampa. En 1978 llegó a Pergamino en un colectivo a la zona de la terminal, pero no fue por voluntad propia y tampoco bajó en la terminal. Era una de los 60 pacientes psiquiátricos que fueron traídos desde el Melchor Romero de La Plata para poder inaugurar la Sala de Salud Mental del Hospital San José de nuestra ciudad. Ese día la despojaron de su historia, de su pasado y de su familia.
Mientras tanto, su mamá Paula también viajaba en colectivo pero desde Santa Rosa hacia La Plata para visitar a Mimí, a su hija que había tenido que internar a los 17 años por primera vez por problemas de salud mental. Pero un día le dijeron “Noemí se escapó, creemos que murió ahogada en el río”. Así de irreal como parece, así de irreal como era en la década del 70 intentar averiguar en vano por el paradero de un familiar. Sin embargo Paula viajó cada mes durante 6 años para saber si tenían novedades de su hija, hasta que un día su propia salud le impidió seguir viajando. Ellas también fueron víctimas de un Estado de terror, de otro terrorismo de Estado.
Después de 38 años, Mimí se reencontrará con su familia
Después de 38 años, Mimí se reencontrará con su familia
La nota que se viralizó y permitió encontrar a los familiares de Mimí:

Mimí, la del barrio Centenario

Mimí parece muerta, y está en un pabellón que hace años murió. Su única familia son las enfermeras y algunos profesionales que la quieren y la cuidan, como pueden, como los dejan. El barrio la extraña, porque ella construyó allí su vida, su historia y la cargo de anécdotas no tenía, que perdurarán para siempre. “Mimí sigue estando en el barrio aunque no se la vea” comentó Leonardo Velasco, otro vecino que la recuerda con una sonrisa y acota “su caminar tenía sonido. Venía Mimí.”
Los vecinos del barrio la creían muerta porque ya no la ven con su muñeco en brazos y pintada para pasear. Marcelo, un comerciante cercano al Hospital, así la recordaba en los micrófonos de Radio UNO“Venía casi todos los días al comercio. Siempre con tacos, pintada y con su bebé de juguete. Era una locomotora como echaba humo de lo que fumaba, siempre Jockey corto etiqueta colorada o a lo sumo 43/70, se sentaba en el banco de plaza que tengo al lado del negocio” y acota emocionado “Se metió en nuestras casas y en nuestros corazones. Ayudaba a hacer los mandados, veía las novelas con nosotros. Se hacían querer y respetar. Yo sinceramente pensé que había fallecido, me enteré por la nota de PRIMERA PLANA que estaba viva.”

Hilda, y la reinvindicación al amor de madre

Una vez que se conoció la historia de Mimí, cientos y cientos de vecinos comenzaron a compartir su historia hasta que finalmente dos medios pampeanos (Diario Textual y La Arena) se hicieron eco de la noticia y Mimí volvió a la vida de Hilda. Primero fue su hermana la que le avisó que creía que se trataba de “la hija de la tía Paula” y después, gracias a la ayuda de su hija Melisa, Hilda leyó la nota y reconoció a su prima. 
“Estoy muy emocionada. La mamá de Mimí era mi tía abuela y yo la quería muchísimo. Yo a Mimí no la conocí porque yo tengo 49 años pero crecí con el relato de su historia.” comenzó contando Hilda ante los micrófonos de Radio UNO en la mañana de ayer.
“Yo me llamo Hilda Noemí y la tía Paula me decía “Noemí como mi hijita” mientras me acariciaba y me contaba de Mimí. Ella cayó enferma cuando tenía 17 años, porque decían que estaba en el último año del secundario cuando se enfermó y la internaron” contó su prima mientras desmenuzaba una parte de la historia que los pergaminenses desconocíamos de Mimí “la mamá siempre la buscó, iba seguido al neuropsiquiatrico a verla y una vez le dijeron que se había escapado, volvió varias veces hasta que le dijeron que creían que había caído al río en una de sus fugas.”

“Paula era una mujer muy triste, muy sufrida. Sé que sufría mucho por esa hija, porque ella la buscó durante varios años, durante 6 años iba todos los meses. Ella la buscó y quedó con un gran dolor por haber perdido a su hija”

Respecto al episodio que Mimí relató una y otra vez durante estos 38 años sobre la muerte de su hermano, Hilda reconstruyó el traumatico momento: “Fue acá, en Santa Rosa. La tía Paula iba cruzando con Mimí y su otro hijo de la mano, aparentemente al nene se le cae una bolita, se suelta de la mano de su mamá y lo agarra un auto que lo mata en el momento, y eso lo presenció Mimí”
Me llamó una de mis hermanas “hay una tal Mimí, me parece que es la hija de la tía Paula” y me dijo que me fijara en el Diario Textual, así que le pedí a mi hija que me lo ponga y cuando lo leí dije “es la Mimí y se acuerda de la muerte de su hermano”
“Me llamó una de mis hermanas “hay una tal Mimí, me parece que es la hija de la tía Paula” y me dijo que me fijara en el Diario Textual, así que cuando lo leí dije “es la Mimí y se acuerda de la muerte de su hermano””
– ¿Te gustaría decirle que su mamá la buscó hasta último momento?
– Hoy le pedí a la enfermera que le digan que su mamá la quería muchísimo y que la buscó y que murió pensando que su hija estaba muerta.
Respecto a la posibilidad del reencuentro, Hilda confirmó que viajara para ver a Mimí: “La próxima semana voy a viajar a verla, por el cariño que le tuve a Paula, quiero decirle que la mamá no la abandonó, la buscó. Yo quiero que sepa eso, que la mamá la buscó.”
Escuchá el conmovedor testimonio de Hilda, la prima de Mimí:
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Sixto, el primo que vivió con Mimí

Sixto es otro primo de Mimí, ellos convivieron algunos años y también reconoció su historia a través de los medios y gracias al aviso de una compañera de trabajo: “‘Éramos los dos jovencitos. Nosotros vivíamos en una Villa Miseria, pero ella con su mamá siempre nos iban a visitar, pero hubo un tiempo que se había puesto medio pesado para mi tía porque Mimí comenzó a tener problemas de salud y ahí yo estuve viviendo un largo periodo con ellas.” contó a Radio UNO.
La historia que Sixto que conoce es la misma que Hilda: “Sé que la tía la llevó a La Plata, después de conseguir y caminar mucho acá para que la ayudaran, porque siempre hemos sido muy humildes. Y una vez que volvió a visitarla, Mimí ya no estaba, la hicieron desaparecer:”
“En esa época fue lo de la doctora Giubileo que la mataron porque descubrió que había tráfico de órganos con gente que estaba en neuropsiquiatricos y nosotros vinculamos la historia de Mimi a eso. Había desaparecido y nadie sabia absolutamente nada. Nosotros deducimos, dentro de nuestras precarias capacidades, que la habían matado para sacarle los órganos” reveló así su primo, otra versión familiar respecto a la muerte de Mimí.
"Yo me emocioné al leer la nota porque mi tía había quedado como perdida buscando a su hija y hubo gente que hizo lo que no tenía que hacer y mi tía se murió sin saber nada de su hija"
“Yo me emocioné al leer la nota porque mi tía había quedado como perdida buscando a su hija y hubo gente que hizo lo que no tenía que hacer y mi tía se murió sin saber nada de su hija”
Por último, también Sixto anunció sus planes de visitar a Mimí en lo inmediato: “Hablé con la Doctora y me pidió que la visite, asi que en cualquier momento viajo para reencontrarme”
Según documentación a la que PRIMERA PLANA pudo acceder, así está hoy, la casa donde Mimí vivió en Santa Rosa
Según documentación a la que PRIMERA PLANA pudo acceder, así está hoy la casa donde Mimí vivió en Santa Rosa
Escuchá el testimonio de Sixto, el otro primo de Mimí:
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Mimí se enteró que la encontraron, las enfermeras se lo hicieron saber y en el siguiente audio se puede escuchar el deseo de Mimí de volver a sus pagos:
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Si la historia se cuenta con lágrimas, dirá que Mimí vive hace 38 años en la Sala de Salud Mental del Hospital de Pergamino sin saber nada de su familia, y sin recibir siquiera una visita que le haga compañía.
Si la historia se cuenta con una sonrisa, dirá que gracias al informe de PRIMERA PLANA, Mimí se reencontrará con su primo Sixto, con quién vivió de chica, y que su prima Hilda viene a Pergamino a contarle que su mamá murió buscándola, que siempre la recordó y nunca la abandonó.



http://www.primeraplana.com.ar/mimi-encontro-a-su-familia/

jueves, 6 de octubre de 2016

LA HISTORIA DE MIMÍ Y MARIO | Ella hace 38 años que está encerrada, él 18

La sala de Salud Mental del Hospital Interzonal General de Agudos San José ha sido materia de artículos periodísticos en más de una ocasión por su estado deplorable y múltiples irregularidades de las que PRIMERA PLANA se ocupará en próximas publicaciones: desarrollando, ampliando y documentando, como es costumbre.
Sin embargo, las historias presentes en esta nota también tienen que ver con el abandono, pero de personas. Mimí y Mario viven en el pabellón hace 38 y 18 años respectivamente. Abandonados y olvidados, prisioneros sin rejas de muchas dirigencias políticas para que sean funcionales a sus propios intereses económicos o de poder.
La nueva Ley de Salud Mental (N°26.657) busca reducir los tiempos de internación. Mientras tanto, Mimí y Mario fueron olvidados en la Sala de Salud Mental del HIGA San José
La nueva Ley de Salud Mental (N°26.657) busca reducir los tiempos de internación. Mientras tanto, Mimí y Mario fueron olvidados en la Sala de Salud Mental del HIGA San José

El tabú de Pergamino y un poco de historia

Generaciones de pergaminenses crecimos hablando de “los locos del Llanura, ahí, frente a la Terminal”. Si hablamos entre nosotros aún ronda un imaginario vinculado con “lo desconocido”, a veces hasta con una cuota de resistencia. Tal vez sea el propio temor de cada uno a padecer una patología que nos afecte el pensamiento, la cabeza y que vayamos a ser tildados de locos, tal vez se le teme a lo que no se conoce. O tal vez, simplemente nos estamos volviendo más locos, más malos y  más tristes mientras nos automedicamos.
El antecedente del hospital que todos conocemos hoy en día es el primitivo Hospital San José, inaugurado en el año 1872 frente a la actual plaza San José. El aumento de la demanda en aquella época llevó a la posterior creación de un “Policlínico”, inaugurado hacia 1923 con el nombre de Policlínico de la Llanura. La necesidad de atender a los pacientes tuberculosos, prioridad sanitaria para esa época, determinó que el policlínico se destinara exclusivamente a la atención de este tipo de pacientes.
Hacia el año 1978 se logra la fusión de los dos hospitales existentes y se le asigna el nombre de la Unidad Hospitalaria de Pergamino. En diciembre de 1980, se inician las tareas para la construcción del actual Hospital Interzonal de Agudos San José de Pergamino, en el mismo predio del Policlínico Llanura. Esta expansión tendía a cubrir las necesidades sanitarias, no sólo locales sino también regionales. En ese momento se inauguró la Sala de Salud Mental que conocemos hoy en día, habilitada con 60 camas, pero Pergamino no contaba con semejante demanda que justificara ser cabecera de la Región Sanitaria. La solución fue inmediata, llegaron dos micros desde Melchor Romero con 60 pacientes. Con 60 “locos”, entre ellos Mimí.

Mimí | 38 Navidades encerrada

Todos la conocen por Mimí, se llama Noemí. Tiene 73 años y se encuentra encerrada en la Sala de Salud Mental del Hospital San José desde 1978, cuando tenía 35 años. Ya lleva más tiempo adentro que afuera. Tanto, que se olvidó del afuera y los de afuera de ella.
Mimí, encerreda hace 38 años, suele preguntarle a las enfermeras en sus lapsos de lucidez "¿Por qué nadie me visita?"
Mimí, encerreda hace 38 años, suele preguntarle a las enfermeras en sus lapsos de lucidez “¿Por qué nadie me visita?”
Cuando PRIMERA PLANA intentó comenzar a reconstruir la historia de la paciente que más años lleva en el pabellón, los vecinos del barrio comenzaban con un “Mimí se murió” y arrancaban las anécdotas. Mimí parece muerta, pero no lo está.
La historia cuenta que bajó de un colectivo lleno de pacientes psiquiátricos provenientes del Melchor Romero con los cuales dieron lugar a la inauguración de la Sala de Salud Mental porque, como ya mencionamos, no había pacientes para semejante emprendimiento.
Jurídicamente hablando, Mimí padece demencia: pérdida o debilitamiento de las facultades mentales, generalmente grave y progresivo, que se caracteriza por alteraciones de la memoria y la razón y trastornos en la conducta. Poco se sabe de ella, de su vida pasada.
Es oriunda de Santa Rosa, La Pampa y estuvo sin DNI hasta febrero de este año. Recién ahora tiene identidad y fecha de cumpleaños certificado.
Es oriunda de Santa Rosa, La Pampa y estuvo sin DNI hasta febrero de este año. Recién ahora tiene identidad y fecha de cumpleaños certificado.
Es oriunda de Santa Rosa, La Pampa y estuvo sin DNI hasta febrero de este año. Recién ahora tiene identidad y fecha de cumpleaños certificado. Parece solo un detalle, pero no lo es. Tómese como simbología del abandono, de la despersonalización que sufrió durante más de tres décadas y el olvido de tantas autoridades que pasaron por su historia clínica. Una historia clínica que, a pesar de los años, no es tan grande, Mimí nunca recibió estímulo por psicología.

Por la gestión del DNI, hoy Noemí tiene PAMI y una de las posibilidades que se está evaluando es trasladarla a un geriátrico para que goce de mejores condiciones de estadía

Las enfermeras y profesionales que tratan a Mimí la quieren y mucho. “Yo me la llevaría a mi casa, pero ella y Mario no les importan a nadie y encima hacen todo para que no reciban ni amor. A mí me dicen, “llévatela, pero si se te muere vas presa vos”, imagínate.”
En los pocos lapsos de lucidez que tiene, les habla a las enfermeras de la época en que vivía con su mamá y de un trágico episodio que le tocó vivir: un auto atropelló y mató a su hermano menor frente a ella. Pero eso no es todo, una pregunta recurrente es “¿Por qué nadie me visita?.” .
Las respuestas que surgen son: porque a muchos no les importás, porque nadie buscó jamás a un familiar tuyo, porque muchos ni siquiera saben que existís. Pero las enfermeras le sonríen y le responden con otra verdad “che, nos tenés a nosotros que te queremos un montón.”
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“El banco grande”, el lugar preferido donde Mimí suele pasar sus días desde hace 38 años
“A Mimí le encanta dormir y cuando se despierta pide por “el banco grande”, ella ahí se sienta, se acuesta, ahí se le va casi todo el día, antes solía estar por debajo de los árboles también, pero ya no están más, los cortaron a todos hace poco” se lamenta la enfermera de turno.
Arboles que quizás ella vio plantar y hoy ya no están, cómo tantos nombres que pasaron por esas camas que hoy están vacías. Cómo otro simbolismo de su dura realidad.

Mario | El hombre del traje gris

Mario escucha voces y sale despedido de la cama. La excusa es decirle a la enfermera que le duele la panza, pero en realidad quiere ver de quienes son esas voces que desconoce y retumban en los pasillos. Saluda contento, con la mano abierta y sacudiéndola, como los nenes cuando dicen “chau”, pero él está diciendo “hola”, a caras nuevas. Saluda y se va a tomar unos mates.
Mario llegó proveniente desde San Nicolás en 1998 aunque él dice que es oriundo de Lanús, a donde quiere regresar
Mario llegó proveniente desde San Nicolás en 1998 aunque él dice que es oriundo de Lanús, a donde quiere regresar
Llegó el 03 de septiembre de 1998. Ese mismo día, la justicia condenaba a Armando Andreo por el crimen de Freddy Pochat, el primer funcionario público asesinado en los ’90 por investigar la corrupción dentro del Estado. Un caso que conmovió al país. Andreo fue condenado a 17 años de encierro por el asesinato de Pochat. Mario hace 18 años que está encerrado en la Sala de Salud Mental, y no mató a nadie, al contrario, es a él a quién están dejando morir.
A diferencia de MimíMario aún no tiene DNI, es un NN y quizás esa sea una de las razones por las que nadie buscó a su familia.
Al principio, según figura en los reportes de enfermería, Mario presentó reiteradas fugas, por eso intentaron su traslado al Montes de Oca, pero regresó por falta de cama.
Tiene un caminar tranquilo y pausado. Las enfermeras dicen que se lo ve triste y que pide en reiteradas ocasiones volver con su familia.“Él los nombra y relata su historia siempre de la misma manera, ya la sabemos de memoria. Dice que su mamá se llama María Rosa, que tiene dos hermanas: Irma, que vive en Pompeya, “atrás de la iglesia” como dice él, y Ana María que vive en Avenida Roca.” cuenta la enfermera mientras le dice a Mario que ya tomaron la leche y que falta un rato para la cena.

Según su propio relato, Mario es de Lanús y la línea 20 pasaba por su casa. Extraña y se le nota, sin embargo, nadie intento jamás buscar a su familia.

Su diagnóstico menciona retraso mental grave y epilepsia y en los últimos controles le encontraron hipertensión arterial. Aparenta unos 60 años aunque él dice que debe tener “unos 40 más o menos”. Es incierto, no hay DNI, no hay partida, no hay nada. A pesar de la carencia de certezas, las enfermeras se encargan de festejarle el cumpleaños todos los años en la misma fecha.
A diferencia de Mimí, Mario aún no tiene DNI, es un NN y quizás esa sea una de las razones por las que nadie buscó a su familia
A diferencia de Mimí, Mario aún no tiene DNI, es un NN y quizás esa sea una de las razones por las que nadie buscó a su familia
“Este año nos dijo que quería comer un asado, así que cada uno de nosotros trajo un pedacito de carne y lo festejamos con él” cuenta una enfermera y agrega emocionada “esta vez nos dijo que su sueño era vestirse de traje para festejarlo, así que le conseguimos uno, tenían que ver la alegría que tenía cuando lo vestimos con el traje.”
En este sector suelen festejarle los cumpleaños a Mario y a Mimí
En este sector suelen festejarles los cumpleaños a Mario y a Mimí

La nueva ley 

La nueva ley de salud mental (N° 26.657), promulgada en 2010, se reglamentó en 2013 y se empezó a aplicar en el 2014. A partir de la nueva norma, se creó la Dirección Nacional de Salud Mental y se establecieron mecanismos para favorecer la atención ambulatoria y servicios de inclusión social y laboral: en esta ley se fomenta la creación de casas de convivencia o residencias compartidas entre varios pacientes con asistencia profesional, casas de medio camino, de gestión pública o privada (que contienen tanto a personas que podrán lograr su independencia tras un tratamiento, como a quienes podrían vivir allí de por vida) y hospitales de día (donde aprenden oficios).
También se limitan las internaciones, que no pueden prolongarse para resolver cuestiones sociales o de vivienda del paciente y, en caso de realizarse, deben concretarse en hospitales generales, ya no en Neuropsiquiátricos, que tenderán a achicarse. Sin embargo, Pergamino, cabecera de la Región Sanitaria IV, sostiene ser un centro de derivación y tener disponible 60 camas con la partida presupuestaria correspondiente.

No hace falta ser familiar, cualquier vecino de Pergamino puede visitarlos, compartir un rato con ellos, tomar unos mates o simplemente escucharlos y hacerlos sentir vivos

Mimí y Mario permanecen internados por causas sociales incumpliendo con la Ley de Salud Mental. Permanecen presos sin rejas dentro de una sala que, aislada del Hospital, pone en peligro a ellos y al personal. Ellos son el testimonio vivo de la desidia de años de nuestra dirigencia política en la ciudad, la provincia y el país. De todas las banderas y de todos los colores.
Todas las irregularidades e ilegalidades están documentadas, el estado deplorable en el que viven ellos está registrado, pero eso será motivo de una próxima edición de PRIMERA PLANA.
Hoy intentamos visibilizar a Mimí y a Mario. Contar sus vidas, rescatarlos del olvido y hacerle saber a los pergaminenses que aunque algunos nos quieren hacer creer lo contrario, Mimí y Mario no están muertos.
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http://www.primeraplana.com.ar/prisioneros-sin-rejas-abandono-y-olvido-en-la-sala-de-salud-mental/

martes, 9 de agosto de 2016

Casa Cavalitto: un negocio que es testigo de la historia de Pergamino

Julio 5, 2015 Publicado en Perfiles pergaminenses

Con 123 años es el comercio más antiguo de la ciudad. Comenzó como un negocio destinado a la fabricación y venta de instrumentos musicales. Luego cambió de rubro y fue adaptándose a los nuevos tiempos. Hoy es una armería. La tradición y el servicio son las claves de la permanencia de un lugar que es parte de la identidad pergaminense.

Carlos Cavalitto, un recorrido por la historia del negocio.
(LA OPINION)
Carlos Agustín Cavalitto tiene 74 años y pasó toda su vida en el mismo lugar en el que hoy transita sus días: la Armería Cavalitto. Antes fue una casa dedicada a la venta de artículos musicales, luego comercializó electrodomésticos hasta que se consolidó en un rubro que requiere de sapiencia y responsabilidad, las armas.
Ejerce su labor como comerciante desde que tomó la decisión de dejar de estudiar para ayudar a su padre en lo que en aquel momento era un taller de fabricación de instrumentos que funcionaba a pleno. Detrás estaba la casa familiar y toda su historia.
“Este negocio empezó en 1893 con mi abuelo Enrique Felipe Cavalitto que había venido de Italia con su familia integrada por su esposa, sus cuatro hijos y dos criados. Mi padre, Alberto Agustín, fue el primer hijo argentino de mis abuelos, nació en 1894. Cuando mis abuelos llegaron se instalaron en la esquina de San Martín y 9 de Julio, en una casa antigua que en la esquina tenía un pequeño local que mi abuelo usó para la venta de los productos que él fabricaba. El vino con la profesión de filarmónico y se dedicaba a hacer instrumentos de voces con aire. Fabricaba acordeones”, cuenta trazando el perfil de una familia de inmigrantes comprometida en la tarea de forjarse un porvenir en estas tierras.
“Con esa actividad siguió trabajando toda la familia. Se fue agrandando la fábrica, en 1915 comenzaron a confeccionar acordeones a piano, se formó la firma ‘Cavalitto Hermanos’, se expandieron los rubros y pusieron un taller de instrumentos musicales y una zapatería. Como ‘Cavalitto Hermanos’ llegaron hasta 1930. Mi papá se quedó con este negocio y atravesó como pudo la crisis del 30, una crisis más profunda de lo que muchos saben, producto de la cual muy pocas personas quedaron con dinero para poder comprar cosas”.
Carlos conoce al pie de la letra la historia familiar porque se nutrió de ella. Su relato tiene que ver con la tradición del comercio familiar pero también con la geografía de una ciudad muy distinta a la de hoy. “Nosotros llegamos a tener dos numeraciones en el negocio porque antes del ferrocarril todas las calles nacían en el Arroyo, y cuando vino el tren todo cambió y comenzaron a numerarse desde el Ferrocarril hacia abajo y hasta que se unificó durante años convivimos con las dos numeraciones”.

Nuevos rubros

Su padre se dedicaba a la venta de artículos musicales. Pianos, violines, bandoneones conformaban el universo de lo que los compradores podían encontrar en Cavalitto. Muchos de esos instrumentos eran fabricados en Alemania y lamentablemente con la Guerra las fábricas desaparecieron y se quedaron sin contacto con muchos de sus proveedores. En ese entonces surgen las vitrolas y los discos de pasta. “Eramos representantes de RCA Víctor, una compañía discográfica y por esa razón los artistas que venían a la ciudad pasaban por el local para tomar contacto y recibir el reconocimiento del público. Por Casa Cavalitto pasaron los grandes: Carlos Gardel, Azucena Maizani y Libertad Lamarque. “Con el disco comenzaron a surgir las voces, así que fue una época de esplendor”.
Cuando Carlos nació el comercio familiar estaba dedicado a pleno al rubro de la música. Más tarde surgieron las radios y fueron los primeros en fabricarlas e instalarlas en los campos. Recuerda que tenían personal que iba y las colocaba con antenas para que pudieran recibir señal. Después llegaron las radios eléctricas que se compraban para casas de familia. Se fabricaban en el taller que funcionaba en el mismo lugar en el que hoy está la armería, en una época de oro de la actividad del taller. “Fabricábamos acá, en la historia del negocio hemos tenido más de 60 empleados”, refiere Carlos.

Su vocación por el negocio

El amor de Carlos por el negocio familiar nació temprano. Creció viendo cómo manos artesanas daban forma a instrumentos musicales. Estudió en la Escuela Nº 2 y después en el Colegio Nacional donde egresó con el título de bachiller. “Cuando terminé el secundario estuve ocho meses fuera de Pergamino pensando que iba a estudiar, me inscribí para hacer Escribanía, pero tal vez por demasiado joven o inmaduro, desistí. Mi papá era mucho mayor que yo y necesitaba ayuda, así que volví a Pergamino y empecé a trabajar con él”.
En su condición de único hijo varón del matrimonio de Alberto Cavalitto y Carmen de Sautu y hermano menor de Susana, Carmen y Cristina, Carlos comenzó a dar los primeros pasos en el taller en la época en que todavía fabricaban radios y cuando comenzaron a fabricarse los primeros combinados, que eran muebles que tenían un tocadiscos y una radio al costado. “Todo lo fabricábamos acá, empecé a trabajar haciendo todas las escalas dentro del taller cuando tenía 17 años y no me retiré nunca más de esta tarea de comerciante que me gusta”.
Con los años la actividad fue cambiando paulatinamente, al ritmo de una ciudad que también se transformaba. “Empezamos a trabajar con la línea blanca, así llegaron las primeras cocinas, heladeras y los equipos de sonido. Fuimos componiendo el negocio y agregando productos”, refiere.

La armería

Siguiendo una vieja pasión por las armas, en 1980 se instaló la armería. “La transformación fue una consecuencia de la actividad comercial de aquellos años. Habíamos formado con comerciantes de la zona un club de compras de artículos del hogar, pero eso obligaba a comprar una determinada cantidad de productos, cuando la gente comenzaba a pedir crédito. Empecé a observar que se transformaba en una actividad más financiera que comercial, así que opté por cambiar el rubro y para ello apelé a una vieja pasión por las armas. A mí siempre me gustaron desde chico, fui dejando la parte de artículos del hogar para darle lugar a la armería, un rubro con el que consolidamos nuestra actividad comercial y que sostenemos en el presente”.
Recuerda que era un momento en que una armería había cerrado, había otra funcionando pero con pocos productos. “Hacía falta un cambio. Lo hicimos y empezamos a trabajar muy bien en toda la zona. Era la época del proceso militar, era difícil que nos dieran el permiso, pero cumplimos con todos los requisitos y nos habilitaron en 1980”.
Cuenta que para dar los primeros pasos en la actividad comenzó vendiendo las armas de su propia colección. Fue una forma de reunir un capital para retroalimentar el negocio y dotarlo de productos de primera calidad para ofrecer un buen servicio a una clientela tan fiel como exigente.
“Desde siempre me gustaron las armas y había logrado armar una colección cuando nació la armería, para volver a comprar comencé a vender las que tenía”, confiesa.
“De a poco fuimos incorporando pesca, artículos de camping y cuchillería. En el presente fuimos agregando productos paralelos a los que busca la gente que compra armas, los cazadores, los pescadores, los campamentistas, fueron distintos rubros los que fuimos agregando”, señala.
Menciona que uno de los pilares del negocio es Eva Depascual de Matta, una excelente empleada de absoluta confianza. Con respecto a las particularidades de este rubro comercial, refiere que “es problemática la defensa con un arma”. En este sentido explica: “No es tan difícil comprar un arma como la gente supone. Lo complicado son las situaciones posteriores a la defensa con un arma, entonces la gente opta por otras cosas para protegerse, recurre al gas pimienta, a las picanas eléctricas, a elementos que también vendemos y que sirven para resguardarse sin necesidad de producir el disparo de un arma”.

Su entorno familiar

A la par de la actividad comercial Carlos fue armando su familia y destinando tiempo a otras pasiones. Se casó en 1964 con Rosa “China” Benedetti. “Ya cumplimos 50 años de casados”, cuenta y menciona que la conoció en el Colegio Nacional. “No compartíamos el mismo salón, pero íbamos al mismo colegio, así que nos conocemos desde muy jóvenes”. Tuvieron cinco hijos: Mariano, Carlos Felipe, Valeria, Sebastián y Silvana. Y tienen trece nietos y una bisnieta de la que disfrutan a pleno.
Todo lo que imagina del futuro tiene que ver con sus afectos, con estar rodeado de esa familia numerosa que supo conformar. Se nutre de ese afecto y también del recuerdo de los buenos amigos. “La vida me dio muchos amigos, de muchos años, hoy veo que varios de ellos no están, muchos se han ido, pero el recuerdo es muy lindo”.
Cuando no está en el negocio, disfruta de su hobby: andar a caballo. “Tengo animales y cabalgar es mi entretenimiento, me gusta estar con los caballos y atenderlos”.
Gustoso de las tradiciones, ha tenido participación en diversas agrupaciones y aún hoy disfruta de participar de desfiles. “Hemos estado en el Fortín. He tenido participación y actualmente participo de los desfiles que me gustan mucho. En una época pasamos a una agrupación más chica que se llamaba ‘El torito’, que después desapareció porque sus integrantes fueron dejando la actividad. Pero siempre que puedo voy a desfilar, es una actividad que me apasiona”.
Activo y comprometido en cada una de sus actividades cotidianas, Carlos confiesa que “le gusta mucho trabajar”. Asegura estar muy acostumbrado a la vida del negocio. “Sé que ya estoy en la vejez, pero es un placer estar en la armería, compartir la charla con los clientes, asesorarlos, esta es una época difícil para la actividad comercial, hay que administrar con más cuidado”, confiesa.
Seguramente tomó la vocación y la cultura del trabajo de sus antecesores. Lamenta que ninguno de sus hijos se hubiera sentido atraído por continuar con la actividad comercial. Pero también celebra que haya sido el negocio lo que le permitió a cada uno de ellos “armar su propio camino en las actividades que han elegido”.
Asegura que estar al frente del mostrador supone algo más que tiempo, implica una relación comprometida y responsable con los clientes y considera que en la atención personalizada está “la clave de la permanencia”.
Con orgullo recuerda que “este es el único negocio del viejo Pergamino que queda en pie. Tiene 123 años. Nació antes de que Pergamino fuera ciudad. Cuando mi abuelo abrió las puertas del negocio esta no era una zona comercial, luego se conformó como tal por la influencia del Ferrocarril”, afirma en una conversación que concluye en la puerta del local ubicado en San Nicolás al 600. Ese lugar es para Carlos algo más que un negocio. Como también es algo más que un comercio para muchos pergaminenses que conciben ese lugar como una postal que muestra el transcurso del tiempo y la continuidad de valores que tienen que ver con aquellos que le dieron identidad a Pergamino.

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