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viernes, 31 de marzo de 2017

Reconstruyen la tragedia que terminó con la vida de siete personas en la Comisaría

El fiscal Nelson Mastorchio encabezó las pericias de reconstrucción de lo ocurrido el jueves 2 de marzo en los calabozos de la Comisaría Primera.

El viernes al mediodía han convocado a 20 testigos para reconstruir como vivían los reclusos en los calabozos de la Comisaría Primera y recrearon el incendio que terminó con la vida de los siete jóvenes que ocupaban la celda uno de la dependencia policial el jueves 2 de marzo.

“Es una continuación de las pericias que hemos iniciado el 3 de marzo; continuamos el 10 de marzo y hoy (por ayer) nos encontramos haciendo la más trascendental. Se hará una reconstrucción de las comodidades de los internos dentro de los calabozos y todo lo que tiene que ver al incendio ocurrido dentro de la celda que terminó con la vida de siete personas. Hemos agregado la pericia de agregar veinte personas que estaban ese juves 2 de marzo que son fisonómicamente similares a los reclusos. Con estos testigos se hará una recreación dentro de los calabozos y se hará una medición de sonido para establecer si se podían escuchar los gritos de pedido de auxilio realizados por las personas que se encontraban dentro de los calabozos”, declaro el fiscal Nelson Mastorchio antes de ingresar.
“La más trascedente será la recreación de la dinámica del incendio que la realizarán los peritos de la Policía Federal. Está presente el especialista Zelmar Nuñez. quien fue enviado por el Ministerio de Seguridad de la Nación. Le hemos pedido colaboración al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Pergamino porque deben extinguir el fuego una vez que termine esta reconstrucción”.
De las actuaciones participaron varios abogados que están presentados como querellantes para garantizar la objetividad de las actuaciones. En este sentido, Mastorchio explicó: “El artículo 247 del Código de Procedimiento Penal establece que se debe notificar a la Defensoría Oficial y a los abogados de las familias de las víctimas, quienes se han presentado como particulares damnificados”.
El titular de la Fiscalía 3 fue cauteloso al momento de adelantar sobre el camino que va a seguir la causa. Y sobre la posible imputación de responsabilidad a Policías, comentó que “todavía estoy trabajando, recibiendo testimonios y una vez que tenga reunido todo los elementos; tomaré una decisión sobre quien debe afrontar una imputación penal por las siete personas fallecidas. Hasta el momento la causa está caratulada como averiguación de causales de muerte”.
Al no haber acusados en la instrucción penal que encabeza Mastorchio la pericia requiere de la intervención de abogados de la Defensoría Penal Oficial. “En las causas penales en las que se realizan pericias cuando no hay imputados: se notifica a la Defensoría Oficial porque son los garantes y pueden controlar el trabajo que se hace desde la Fiscalía”.
La Comisaría Primera está inhabilitada para alojar aprehendidos o detenidos “desde el momento del trágico episodio, por una resolución de mi Fiscalía, donde clausuré los calabozos”, afirmó Mastorchio. “Además notifiqué a todas las dependencias policiales de Pergamino que se abstengan de traer aprehendidos a la dependencia policial o cualquier persona privada de la libertad”, agregó. En este sentido, la escena del crimen “está preservada y hoy se harán las pericias y luego se volverán a inhabilitar porque es posible que se vuelvan a requerir nuevas medidas de prueba en el lugar donde fallecieron siete personas”.
Fuente: Semanario El Tiempo de Pergamino





http://www.primeraplana.com.ar/reconstruyen-la-tragedia-que-termino-con-la-vida-de-siete-personas-en-la-comisaria/

sábado, 11 de marzo de 2017

Masacre de Pergamino: no los mató el monóxido de carbono, los mató la policía

11 de marzo de 2017 | El jueves 2 de marzo en la noche los familiares de: Sergio Filiberto, Federico Perrotta, Alan Córdoba, Franco Pizzarro, John Mario Carlos, Juan Carlos Cabrera y Fernando Emanuel Latorre llegaron a la comisaría de Pergamino, alertados por los pibes de que la policía los “iba a matar”. A los pocos minutos un humo negro empezó a salir desde dentro de la comisaría. No dejaron entrar a los familiares, tardaron 40 minutos en abrir la celda porque “no encontraban la llave”. Los pibes tienen golpes y disparos. La policía y fiscalía intentan hacer pasar la muerte como inhalación de monóxido de carbono, en teoría producido por un incendio en el marco de una pelea entre ellos. Durante la emisión de Enredando las Mañanas, la hermana de Federico Perrota, Daiana Brunell, nos contó lo que en realidad pasó: los mataron y luego los prendieron fuego. Uno de los testigos centrales fue amenazado y debió huir de Pergamino.-¿Qué sucede previamente a este incendio?

Nosotros nos enteramos de que los chicos estaban siendo golpeados y acorralados por la policía porque ellos mismos desde las celdas nos mandan mensajes, y ya después de que fueran golpeados y apuñalados los encierran. Tenemos mensajes donde Federico, mi hermano, le manda a mi mamá de que los estaban golpeando, los estaban matando. Eso era la meta de ellos, matarlos. Cuando mi mamá llega a la comisaría no les dicen nada, no los dejan pasar, no los dejan ver. Cuando ella llega ya había tres familiares, mamás y tíos de otros chicos que estaban en la misma celda, que habían llegado también por mensajes que los chicos habían mandado. Hasta ese momento no pasaba nada, sólo los golpes a los chicos y las puñaladas. En un momento empieza a salir humo, primero sale muy poco humo y no le dan importancia. A los cinco minutos empieza a salir mucho humo negro, en cantidad, llegaba hasta la mitad de la cuadra. Pasaron 15 minutos hasta que llegaron los bomberos, y otros 40 minutos desde que llegaron hasta que pudieron entrar a la celda porque la llave de la celda no la encontraban, nadie sabía dónde estaba la llave, ninguno la tenía. No podían llegar hasta el candado porque los garrotes se fundieron con el calor. Son todas cosas raras porque tenemos fotos de los chicos, la más clara que se ve de los chicos muertos es la de mi hermano, donde esta tirado en el piso con medio cuerpo adentro de la celda y medio cuerpo en el pasillo, está golpeado en la nariz y quemado un poquito en la frente, si a la foto la acercan tiene un tiro en el mentón, tiene perdigones en uno de los parpados, tiene otro tiro en el abdomen. Esto nos sirve de prueba, es una de las pruebas que presentamos porque ellos aseguran que no hubo agresión a los chicos, que tuvieron una pelea entre ellos y los encerraron. Llevan de todos modos las de perder, porque siendo policías, se supone que deben cuidarlos para que no se maten entre ellos y metieron a los dos que se supone que estaban peleando juntos. Tenemos cómo comprobar que es mentira que estaban peleando, porque uno de los que supuestamente peleaba le manda mensaje a sus familiares pidiendo que vayan a buscar a los familiares del otro porque estaba todo lastimado.



-¿Que pasa ahora con todas estas pruebas, con los sobrevivientes, con el mensaje de texto que decía “nos están matando, vengan”?

Pude presentar las pruebas ante el fiscal el día miércoles. Según ellos están bien encaminados, dicen que saben que va a salir todo a la luz. Todavía no se tienen novedades. Todos los familiares estamos pidiendo una nueva autopsia; el único que se pudo velar a cajón abierto fue mi hermano. La foto que nos muestran donde está tirado medio cuerpo en el pasillo y medio cuerpo en la celda no es como estaba en el cajón. A mí me entregaron un chico con la cara completamente quemada, con la cabeza abierta de lado a lado, acariciarle la cabeza a Federico era como apretar un peluche porque se hundía todo. Si es como el fiscal dice, que la muerte fue por inhalación de monóxido de carbono, es la primera vez que escucho que el monóxido de carbono te deshace los huesos de la cabeza, o te abre el cuero cabelludo o te quema la cara después de muerto.



-¿Hay testigos que puedan refutar la versión policial?

Los 12 chicos que quedaron vivos y están presos -porque hay uno que fue internado debido a que es diabético y lo del humo le afectó demasiado- fueron trasladados al penal de Junín; están pidiendo que por favor los saquen porque fueron amenazados, quieren ser trasladados a otro lado. Uno de los chicos que estaba ese día, y que luego le dieron la libertad, lo primero que hizo fue salir a hablar con las cámaras porque quería que se sepa lo que había pasado. Hace dos días me entero que agentes de la DDI de Pergamino llegaron hasta su casa, se tomaron el tiempo de amenazarlo y hasta de  golpearlo, y se tuvo que ir de Pergamino. Nadie sabe dónde está, nadie tiene contacto, no tenemos cómo comunicarnos con él en caso de llegar a un juicio con estos policías porque se fue, tiene miedo.



-¿Cómo era el trato que recibían los chicos que estaban presos previamente a esta situación?

De las dos semanas que mi hermano hacía que estaba preso yo fui sólo una a verlo. Dicho por ellos, el efectivo Alexis Eva, conocido como Eva Luna,  era el que entraba a agredirlos, entraba con facas, con varillas de hierro, golpeaba los barrotes de las celdas diciéndoles que los iba a matar a puñaladas, que después les iba a plantar las facas, los amenazaba para que los chicos reaccionen en contra de él, cada guardia que estaba era entrar a buscarle problema a los chicos. Ese sábado que fui, durante la charla que tuve con mi hermano me dijo “hablá con el abogado porque yo acá no quiero estar, me buscan problemas, me amenazan, hacé algo flaca porque yo acá no quiero estar”. Fue toda la conversación que tuve con mi hermano.



-¿Cómo se están organizando en Pergamino para pedir justicia?

Hoy a las 19:00 vamos a realizar la tercer marcha por los chicos, el único grito que se escucha son los nombres de ellos pidiendo justicia, no se cortan calles, no se realiza ningún grito de agresión a la policía porque lo que queremos pedir es justicia y demostrarles que somos más gente que ellos. De hecho hay policías de acá de Pergamino que en sus muros de redes sociales han publicado comentarios fuera de lugar. Yo no los defiendo porque no digo que eran santos, por algo estaban ahí adentro, pero lo estaban pagando. Está perfecto que crean que eran unos chorros, que eran unos negros, yo lo que digo es que ellos que son empleados del gobierno no pueden poner estas cosas. Hay uno por ejemplo, Matías Di Santo, que puso en su muro que a medida que iban pasando estas cosas íbamos a vivir mejor, que eran siete milagros de Dios para Pergamino, y que si sabía les llevaba nafta. Yo no digo que no lo crea, pero que no lo haga público, porque atrás de esos 7 chicos hay criaturas que se quedaron sin padres, había chicos que eran hijos únicos, y hoy esas madres se quedaron sin nada. Esos hijos todavía esperan a sus padres, en el caso de mi sobrina, que tiene tres años, desde que pasó esto no hay una noche que no vuele de fiebre, y cómo le explico yo ahora que su papá no vuelve, que su papá ahora es una estrellita que la cuida. Cómo le puedo explicar que no hubo agresión hacia los chicos cuando tengo el audio del señor, si se le puede llamar señor a Pablo Ciro, agente de la DDI de Pergamino, donde se escuchan los tiros que le disparan a los chicos y de fondo los chicos gritando que por favor les abra la puerta.



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miércoles, 1 de marzo de 2017

Apareció el libro “Pergamino, desde sus orígenes hasta fines del Siglo XIX”

La obra está escrita por Horacio Raúl Villalba con la colaboración de María de los Angeles González. El abogado e investigador de nuestra ciudad es también autor de “Pergamino entre 1900 y 1909” y “Pergamino entre 1960 y 1969” (Pergamino y la década de oro), ambos editados por el Fondo Editorial Municipal.

Portada del libro y sus autores: Horacio Villalba y María de los Angeles González. (EDICIONES HERMENEUTICA)

Horacio Raúl Villalba, abogado de nuestro medio, acaba de editar el libro “Pergamino, desde sus orígenes hasta fines del Siglo XIX” (Ediciones Hermenéutica), con la colaboración de María de los Angeles González.
“Este libro y el resto de las diez obras correspondientes al Siglo XX, las comenzamos en 2004. Muchos de ellos están todavía en proceso de edición –aclaró el autor a modo de prólogo-. Las ilustraciones coloreadas de nuestra ciudad las planteamos a partir de 2014, con fines de divertimento y pedagógicos. A ello se le agregan las postales de los grandes cuadros del Siglo XIX, obtenidas durante las recorridas por los museos de Buenos Aires y Rosario.
“Estos son los motivos por los cuales esta concreción de la edición se hace a posteriori del fallecimiento de María de los Angeles”.
Precisamente, este libro contó con la colaboración de su esposa, docente, profesora de Geografía y Ciencias Sociales. Juntos elaboraron varios fascículos sobre la sociedad actual: “Reflexiones sobre el Siglo XXI”, “Burócratas, burgueses y excluidos” y “Elogio de la existencia”.
El autor acercó a nuestra Redacción un ejemplar del libro impreso en Sopeña Impresores en 2016, acompañado de una nota donde señala que “con motivo de los 100 años del Diario LA OPINION le adjuntamos con la presente un ejemplar de la obra sobre los orígenes de nuestra ciudad y aprovechamos para hacerle saber que consideramos que el Diario LA OPINION es, efectivamente, el mayor patrimonio histórico-cultural de Pergamino.
“Asimismo creemos que el Sr. Hugo E. Apesteguía supo dirigirlo con una perceptible ecuanimidad y, a su vez, con una amplia generosidad, al permitirle publicar sus ideas en la prensa a muchísimas personas (en nuestro caso, pudimos hacerlo mediante variadas notas jurídicas). Por ello, estas simples felicitaciones y cabal reconocimiento”.
El contenido
Para “Pergamino, desde sus orígenes hasta fines del Siglo XIX” Villalba y González tomaron en cuenta el periódico “El Imparcial”, la “Primera Ojeada Histórica de Pergamino”, de Fernán Díaz; los dos libros de Giménez Colodrero (“Historia de Pergamino hasta 1895” y “Aportes a la historia de Pergamino”) y su libro “Pergamino entre 1900 y 1909”.
En 17 capítulos se abordan: -El fuerte. -Los aborígenes para los españoles. -La recopilación de Leyes de Indias. -La sociedad colonial de estas tierras. -Las Mercedes de Pergamino. -En 1810 la situación del poblado de Pergamino era igual que en la época de la línea Vértiz de 1779; La calidad de “vecino” de Pergamino. -El pronunciamiento de Fontezuelas, los gauchos y las pulperías. -Pergamino, límite norte de la campaña después de Cepeda; Los estancieros se convierten en la fuerza política más importante, El juez de paz, la contracara del gaucho. -Las Mercedes del Virreinato se convierten en estancias; El latifundio como régimen de propiedad se extiende al sur del Arroyo de Pergamino en base al sistema de enfiteusis. -García del Molino pinta en 1845 las condiciones de vida aldeana de Pergamino; Se consolidan los terratenientes desarrollando exclusivamente la ganadería. -El plano de 1854 muestra la cuadrícula formada por los tres bulevares y el arroyo, y demarca las plazas. Cepeda y Pavón. -La década de 1860. -Las condiciones en que se viajaba; Desde 1855 aparecen las mensajerías que se desplazaban en las viejas “carreras de postas”. -Entre 1870 y 1879: Se crea el Hospital, constituyen el Club Social y la Sociedad Italiana; se construye el Hotel de la Victoria, se instala el Mercado de Abasto, aparecen el primer periódico y el primer teatro. -Entre 1880 y 1889: Pergamino participa en los combates de 1880, llega el ferrocarril, se amplían las chacras, Dardo Rocha y Julio A. Roca visitan nuestra población, aparecen El Imparcial y se construye el Teatro Florida. -Pergamino entre 1890 y 1895. -Pergamino es declarada ciudad. -Y llegó por fin el Siglo XX.

Otras ediciones

Villalba, que también es autor de diversas obras jurídicas como “La prueba”, “El proceso”, “Concursos” y “La quiebra”, escribió “Pergamino entre 1900 y 1909” y “Pergamino entre 1960 y 1969” (Pergamino y la década de oro), ambos editados por el Fondo Editorial Municipal.
En este último Villaba plantea que nuestro Partido también vivió su época dorada. El pleno empleo, los emprendimientos colectivos, la expansión cultural, la llegada de la enseñanza terciaria, el desarrollo el desarrollo de lo urbanístico, barrial y edilicio, el boon industrial tanto metalúrgico como textil y agroganadero; el esplendor del comercio, los cines, los bailes, los clubes y sus campos deportivos son algunos de los elementos que describe y analiza porque hicieron que durante esos años la modernidad se mostrara a pleno en nuestra localidad.


jueves, 23 de febrero de 2017

Un hombre detenido por drogas se refugió en la Comisaría

14/05/2011
Corrido por su suegro

La historia parece extraída de una película del neorrealismo italiano. Un hombre originario de San Martín en el conurbano bonaerense, y con domicilio en Colón, y que fue detenido dos veces en los últimos meses por comercializar estupefacientes, se refugió en la Estación Comunal de Policía cuando era perseguido por el padre de su pareja, armado con una cuchilla de regulares dimensiones....
Según se supo, el individuo luego de un procedimiento antidrogas ocurrido el domingo a la 1 de la madrugada, en una vivienda de calle 16 entre 47 y 48, fue aprehendido y llevado a la Estación Comunal de Policía.

El detenido, bajo proceso judicial quedó en libertad. Las versiones indican que salió de edificio policial caminando y se cruzó a las pocas cuadras con el padre de su actual pareja.

El suegro luego de una corta discusión habría tomado una cuchilla y le habría infringido varias heridas cortantes. El vendedor de droga escapó, y corrió desesperado a la Comisaría e ingresó sangrando y a los gritos.

Poco después y ante la sorpresa de los agentes de seguridad, entró el agresor, que lejos de amilanarse por el lugar, trató de seguir con su cometido, y fueron trabajosas las tareas de los policías presentes para lograr contenerlo.

Historial

El herido había sido aprehendido dos veces vendiendo droga. En la primera, cuando realizaba la tarea de remisero, fue capturado con tizas de cocaína en Ruta Nacional Nº 8 en el ingreso a Colón.

El hombre habría viajado al conurbano bonaerense para aprovisionarse de drogas que luego revendía en la ciudad.

La segunda ocasión fue el domingo y término cuatro días después liberado, pero volviendo a la Comisaría a pedir refugio. 


http://www.colonbuenosaires.com.ar/semanariocolondoce/cgi-bin/hoy/archivo/2011/00000517.html


Médico de Pergamino con prisión preventiva por delitos de lesa humanidad sigue atendiendo pacientes

Pergamino es un paradigma de la impunidad. Como en otros puntos del país, hubo cómplices civiles de la dictadura. Tal es el caso del médico Jorge Ramella, quien tiene prisión preventiva pero sigue atendiendo pacientes.

Fecha:04/08/2010 

Dicen que el intendente de la ciudad de Pergamino, Héctor Cachi Gutiérrez, tenía una pequeña debilidad: las niñas púberes. Ello malogró en las elecciones legislativas de 2009 su candidatura a diputado nacional por el cobismo, luego de que la religiosa Marta Pelloni lo acusara de proteger la trata de personas en un prostíbulo de aquella zona, además de intimar allí con menores en situación de esclavitud. Sin embargo, el polémico funcionario estaría ahora alejado de la pedofilia gracias al amor que le dispensa su nueva pareja, la señora Mariana Ramella. Ella es hija del prestigioso médico Jorge Eduardo Ramella, principal accionista de la Clínica Pergamino y uno de los personajes más influyentes de dicha comunidad. El problema es que el doctor está procesado con prisión preventiva por un delito de lesa humanidad cometido durante la dictadura. Pero bajo el amparo de su yerno, circula por las calles de esa ciudad como si las leyes de la democracia no existieran para él.
El 11 de febrero de 1977, María Delia Leiva fue secuestrada por un grupo de tareas en la localidad de San Martín ella estaba con su pequeño hijo, Gabriel Matías Cevasco, de apenas tres meses, fruto de su unión con Enrique Cevasco. Cuatro semanas después, en Pergamino, una mujer policía entregó el niño al matrimonio formado por Roberto Duarte y Margarita Fernández, quienes –a sabiendas de su origen– lo anotaron como propio para ello contaron con la inestimable colaboración del doctor Ramella, quien –también a sabiendas de su origen– suscribió un certificado de nacimiento apócrifo fechado el 13 de febrero de aquel año a nombre de Ramiro Hernán Duarte. Con tal identidad –y la consiguiente nebulosa sobre su pasado– transcurrió durante 26 años la vida de Gabriel. Hasta que, sacudido por un presentimiento, acudió a las Abuelas de Plaza de Mayo ellas lo acercaron a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), en donde pidió los estudios del Banco de Datos Genéticos. El 20 de octubre de 2002, aquel bebé convertido en botín de guerra durante la larga noche de la última dictadura se convirtió en el nieto recuperado número 70. Ello también fue el punto de partida de una compleja causa judicial que tendría al doctor Ramella como uno de sus más conspicuos protagonistas.
El 10 de abril de 2010, la Sala II de la Cámara Federal de San Martín ratificó su prisión preventiva, aunque con el beneficio del arresto domiciliario.
Sin embargo, los medios de esa ciudad no mencionaron el asunto, tal vez en razón de la jugosa pauta publicitaria que la Clínica Pergamino les otorga. En cambio, uno de éstos –el diario local La Opinión– efectuó el 21 de julio pasado una amplia cobertura sobre la inauguración de un servicio de hemodinamia en ese sanatorio, destacando la presencia del mismísimo doctor Ramella, quien, además –según el sitio web de la clínica–, atiende allí a sus pacientes todos los martes y jueves.
Tales publicaciones prueban de modo palmario la sistemática violación por parte de Ramella de su arresto domiciliario. Y su complemento: la tolerancia de las autoridades policiales, las cuales, según parece, no desean entrar en conflicto con el poderoso yerno del encausado, quien a todas luces sería el garante de su impunidad.
Lo cierto es que el doctor Ramella encarna un paradigma muy particular de la complicidad civil durante los años de plomo: pese a que él no perteneció de modo orgánico a la estructura represiva del Estado, sí cometió en su nombre un delito aberrante. Y su anclaje en el presente no es menos metafórico: tolerado por la mayoría silenciosa de una pequeña urbe en la que todos se conocen y con el sostén de un poder político cuya cabeza visible también ha rozado formas no menos aberrantes del delito, el ya anciano médico habita un territorio en el que la Justicia aún no llegó.

Informe Ricardo Ragendorfer
Fuente: Miradas al Sur

https://www.inventario22.com.ar/textocomp.asp?id=49944

Trapos sucios en la clínica del doctor Ramella

El traspié de un intendente desnuda las complicidades alrededor de la apropiación de un niño en Campo de Mayo. 
Fue un duro golpe para el intendente de la ciudad bonaerense de Pergamino, Héctor "Cachi" Gutiérrez: su hijo, Manuel Sebastián, de 18 años, fue detenido el 2 de noviembre junto a tres amigos a bordo de un Peugeot 206, justo cuando transportaban dos kilos de marihuana y una cantidad no precisada de cocaína. El infausto episodio ocurrió seis días después de que Gutiérrez –quien cumple su cuarto mandato consecutivo– fuera elegido diputado nacional por el Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS) que lideran Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín.
Quizás por tal circunstancia, la mamá del muchacho y ex esposa del jefe comunal, Mónica Guridi, irrumpió desencajada en la Comisaría 1ª al grito de: "¡Esto es una cama política!" Cabe destacar que la señora es jueza y en la actualidad ejerce la presidencia de la Cámara de Apelaciones y Garantías en lo Penal de Pergamino. "¡Esto es una cama!", siguió bramando la mujer, ante la mirada atónita y compasiva de los uniformados presentes. En cambio, desde el punto de vista republicano, la reacción de "Cachi" fue encomiable: "Estamos en guerra contra el narcotráfico; una guerra que amenaza con la disolución de las instituciones y la familia. Y en esta guerra no hay hijos ni entenados." No es, por cierto, el primer contratiempo que ese hombre enfrenta en su dilatada carrera. Su historia pública y privada da cuenta de ello.
Dicen en Pergamino que Gutiérrez tenía una pequeña debilidad: las niñas púberes. Ello malogró en las elecciones legislativas del año 2009 su candidatura a diputado nacional por el cobismo, luego de que la religiosa Marta Pelloni lo denunciara por proteger la trata de personas en un prostíbulo de esa ciudad, además de intimar allí con menores en situación de esclavitud.
Sin embargo, el polémico funcionario estaría ahora alejado de la pedofilia gracias al amor que le dispensa su nueva pareja, la señora Mariana Ramella. Ella es hija del prestigioso médico Jorge Eduardo Ramella, principal accionista de la Clínica Pergamino y uno de los personajes más influyentes de aquella comunidad. El problema es que el doctor está siendo juzgado en estos días en el Tribunal Oral Nº1 de San Martín por un delito de lesa humanidad cometido durante la última dictadura. Su vía crucis se remonta a noviembre de 2004, cuando se dictó su procesamiento con prisión preventiva. Pero bajo el amparo de su yerno, supo circular por las apacibles calles de Pergamino como si las leyes de la democracia no existieran para él.
El 11 de febrero de 1977, María Delia Leiva fue secuestrada por un grupo de tareas en la localidad de San Martín; ella estaba con su pequeño hijo, Gabriel Matías Cevasco, de apenas tres meses, fruto de su unión con Enrique Cevasco. Cuatro semanas después, en Pergamino, una mujer policía entregó el niño al matrimonio formado por Roberto Duarte y Margarita Fernández, quienes –a sabiendas de su origen– lo anotaron como propio; para ello contaron con la inestimable colaboración del doctor Ramella, quien –también a sabiendas de su origen– suscribió un certificado de nacimiento apócrifo fechado el 13 de febrero de aquel año a nombre de Ramiro Hernán Duarte.
Con tal identidad –y la consiguiente nebulosa sobre su pasado– transcurrió durante 26 años la vida de Gabriel. Hasta que, sacudido por un presentimiento, acudió a las Abuelas de Plaza de Mayo; ellas lo acercaron a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI), en donde pidió los estudios del Banco de Datos Genéticos. El 20 de octubre de 2002, aquel bebé convertido en botín de guerra durante la larga noche de la última dictadura se convirtió en el nieto recuperado número 70. Ello también fue el punto de partida de una compleja causa judicial que tendría al doctor Ramella como uno de sus más conspicuos protagonistas.
El 10 de abril de 2010, la Sala II de la Cámara Federal de San Martín ratificó su prisión preventiva, aunque con el beneficio del arresto domiciliario.
Sin embargo, los medios de esa ciudad no mencionaron el asunto, tal vez en razón de la jugosa pauta publicitaria que la Clínica Pergamino les otorgaba. En cambio, el diario local La Opinión efectuó el 21 de julio de 2011 una amplia cobertura sobre la inauguración de un servicio de hemodinamia en ese sanatorio, destacando la presencia del mismísimo doctor Ramella, quien, además –según el sitio web de la clínica–, atiende allí a sus pacientes todos los martes y jueves.
Tales publicaciones demostraron de modo palmario la sistemática violación por parte de Ramella de su arresto domiciliario. Y su complemento: la tolerancia de las autoridades policiales, las cuales, según parece, no deseaban entrar en conflicto con el poderoso yerno del encausado, quien a todas luces era el garante de su impunidad.
Ahora, los ojos de Pergamino están clavados en aquel tribunal oral de San Martín. Allí se investigan delitos cometidos durante el imperio del terrorismo de Estado en Campo de Mayo, que incluyen el secuestro y desaparición del dirigente montonero Roberto Quieto y la apropiación de Gabriel Cevasco y de otro niño. Los principales imputados –tras el fallecimiento de los reos Jorge Rafael Videla y Albano Harguindeguy– son el ex comandante de Institutos Militares, Santiago Omar Riveros, el ex presidente de facto Reynaldo Benito Bignone, los apropiadores de las criaturas hoy recuperadas y –ya se sabe– el afamado médico de Pergamino.
Lo cierto es que el doctor Ramella encarna un paradigma muy particular de la complicidad civil durante los años de plomo: pese a que él no perteneció de modo orgánico a la estructura represiva del Estado, sí cometió en su nombre un delito aberrante. Y su anclaje en el presente no es menos metafórico: tolerado por la mayoría silenciosa de una pequeña urbe en la que todos se conocen y con el sostén de un poder político cuya cabeza visible también ha rozado formas no menos aberrantes del delito, el ya anciano médico es parte de ese territorio al que la justicia aún no llegó. Un territorio cuyo intendente aún ofrece mucha tela para cortar.  
http://www.infonews.com/nota/108010/trapos-sucios-en-la-clinica-del-doctor

POLICIALES No hay mal que dure cien años: murió en la cárcel Edgardo Mastandrea


17/09/2016
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El ex comisario, quien durante años se presentó como un experto en seguridad que denunciaba las irregularidades cometidas por las cúpulas de la Bonaerense, estaba purgando una condena a 15 años de prisión impuesta por el Tribunal Oral Nº 1 de La Plata por delitos de lesa humanidad cometidos en Junín. 


El ex comisario juninense de la policía bonaerense Edgardo Antonio Mastandrea, de 69 años, que estaba detenido por graves violaciones a los derechos humanos, murió el miércoles 27 de julio del corriente año, luego de la amputación de sus piernas como consecuencia de la diabetes que padecía.

Mastandrea permanecía alojado en el pabellón 19 del Penal Federal de Marcos Paz, tras la pena que recibió en febrero de 2015, cuando se lo sentenció a 15 años de prisión luego de que el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1 de La Plata que lo juzgó lo encontrara culpable de delitos de lesa humanidad cometidos en Junín durante última dictadura cívico militar.

El otrora asesor de la Coalición Cívica ARI, de Lilita Carrió, quien también supo vincularse a organismos de derechos humanos y partidos políticos de centro-izquierda, como la UCR y el FREPASO, fue un activo participante del circuito represivo local, hechos juzgados el año pasado y por los cuales también recibieron condenas Angel Gómez Pola y Abel Oscar Bracken (perpetua); Francisco Manzanares y Antonio Chiachietta (25 años de cárcel); Miguel Angel Almirón y Julio Angel Esterlich (18 años). Los represores estuvieron bajo las órdenes del Primer Cuerpo del Ejército que entonces comandaba el general genocida Guillermo Suárez Mason, por eso el caso formó parte de la megacausa del Primer Cuerpo, que fue instruida por el hoy cuestionado juez federal Daniel Rafecas.

Edgardo Antonio Mastandrea también fue juzgado y condenado a 20 años de cárcel en San Nicolás, en la megacausa “Saint Amant II”, que investigó los delitos de lesa humanidad perpetrados en el área de Pergamino. El ex oficial de la bonaerense fue denunciado en 2007 por José María Budassi, ex alumno del colegio Don Bosco de San Nicolás, quien fuera secuestrado junto a un grupo de estudiantes de esa institución educativa.

Budassi hizo públicos los antecedentes de Mastandrea cuando este se desempeñaba “como asesor en seguridad” en la campaña presidencial de la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, quien rápidamente se despegó del sospechoso.

“Lo que hacía Mastandrea era participar de los interrogatorios, en los cuales había tormentos. Después armaba los sumarios en la comisaría de Junín, donde entonces era oficial inspector. En base a esos documentos, a los detenidos nos blanqueaban y nos pasaban a los Consejos de Guerra”, explicó el sobreviviente.

El juez de federal de San Nicolás Carlos Villafuerte Ruzo citó al denunciado a indagatoria; lo procesó y más tarde le concedió la excarcelación, sin embargo, organismos de derechos humanos de Junín aportaron nuevas evidencias en contra del ex policía. Tres años después, y en base a esas denuncias, el juez Daniel Rafecas ordenó la detención de Mastandrea por su participación en el centro clandestino de la Comisaría de Junín, como parte de la megacausa del Primer Cuerpo de Ejército, juzgada entre fines de 2015 y principios de 2015.

Mientras ascendía en el escalafón de la fuerza, Mastandrea cursó la carrera de derecho y se recibió a finales de los '70 de abogado.

Trabajó como jefe de una división de combate al narcotráfico con sede en Berazategui, pero con la llegada de Pedro Klodczyk a la jefatura bonaerense, durante la gestión de Eduardo Duhalde como gobernador, Mastandera resultó desplazado de la fuerza, acusado de cobrarle protección a una red de casinos clandestinos que funcionaba en La Plata.

Comenzó entonces a desfilar por los medios y a presentarse en programas en los que se tocaba el tema de la inseguridad y la corrupción policial. En esos espacios se mostraba como experto en la materia, al definirse partidario de “una policía profesional, garantista y democrática”.

En paralelo, actuaba como abogado e impulsaba la conformación de los “sin gorra”, un grupo de efectivos exonerados que pretendían conformar un sindicato policial.

El periodista Ricardo Ragendorfer, autor junto a Carlos Dutil del libro “La Bonaerense”, cuenta que a fines de los ’90 trató a Mastandrea en varias oportunidades, y entonces, el antiguo oficial “se mostraba como una suerte de capitán Dreyfus de la fuerza policial más grande del país”.

“Traté a Mastandrea en varias ocasiones y parecía un crítico convencido de la gestión de Klodczyk y de la plana mayor de la bonaerense. Daba el perfil de un policía bueno”, evoca Ragendorfer. Y al respecto, aportó una anécdota: “Recuerdo que una vez estuve con Mastadrea y el comisario Mario Naldi en un programa de TV, en el que se tocó el tema de la participación de la Bonaerense en el terrorismo de estado. ‘Nunca tuve ninguna causa’, repetía Naldi mientras miraba de reojo a su antiguo camarada”.

Fallo del TOC Nº 1
de La Plata (2015)

“Por unanimidad, condenando a Edgardo Antonio Mastandrea, de las demás condiciones personales consignadas en el exordio, a la pena de quince (15) años de prisión, inhabilitación absoluta por el tiempo de la condena, y demás accesorias legales, y al pago de las costas del proceso, por su complicidad en el genocidio perpetrado durante la última dictadura cívico-militar  (1976-1983)  al intervenir en la lesión grave a la  integridad física o mental de los miembros del grupo y  en el sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que han acarreado su destrucción física, total o parcial, mediante la comisión en calidad de  coautor del delito de privación ilegítima de la libertad cometida por un funcionario público en abuso de sus  funciones, agravada por haberse perpetrado con violencias o amenazas y aplicación de tormentos por  parte de un funcionario público a los presos que guarde, agravada por ser la víctima un perseguido político en perjuicio de Rubén Pío Soberano, Ana María Rinaldi,  Normando Federico Di  Sábato, Alberto Pedro Silva,  Graciela Raquel Ciappesoni de Pajoni, Víctor Edmundo  Pajoni, Armando Antonio Álvarez, Horacio Roberto Arce,  Digna Imelde Sans, Ariel Nelson De Siervo, Ricardo Luis Vega, Héctor Vega, Benito Gorgonio De Miguel, Rubén Américo Liggera y Juan José Martín, todos los casos en concurso real entre sí, habiendo ellos transcurrido su  cautiverio en Centros Clandestinos de Detención del Circuito represivo de Junín”.

http://www.semanariodejunin.com.ar/single-post/2016/09/17/No-hay-mal-que-dure-cien-a%C3%B1os-muri%C3%B3-Edgardo-Mastandrea


miércoles, 4 de enero de 2017

LA HISTORIA DE POCHO | El inundado que se olvidaron ¿o abandonaron?

Por PrimeraPlana.com.ar 04/01/2017

Un hecho tan sorprendente como horroroso se suma a la lista del negligente operativo organizado por la Municipalidad de Pergamino por la reciente inundación. Se olvidaron a un jubilado discapacitado, en el centro de evacuados de Pionner, cuando ya no quedaba nadie. Luego que advirtieron su presencia, no sabían dónde trasladarlo y después de peregrinar por distintos lugares, dispusieron su internación en una clínica. Una madrugada lo levantaron para sacarle fotos con funcionarios del PAMI que le entregaron una silla, que nunca pudo usar porque es más pequeña de la que necesita. Y después apareció la gobernadora bonaerense para darle un abrazo de 15 minutos para nuevas fotos: “No sé qué me da más miedo: si volver a inundarme o verla a mi mamá con la Vidal”, sostuvo una de las hijas de “Pocho”.

El viernes 30, a media mañana, el reporte del Municipio señalaba que no quedaban evacuados. En conferencia de prensa, el intendente Javier Martínez se refirió a los evacuados y detalló: “Hubo 455 evacuados, 140 en Hernández, 130 en Complejo Pioneer, 80 en Kennedy, 35 en Centenario, y 70 Villa Alicia. Calculamos unos 1500 autoevacuados”. Más de un centenar de familias habían regresado a sus viviendas para estrellarse con otra dolorosa realidad: comprobar con sus propios ojos el pavoroso saldo de la inundación más importante desde abril del ‘95.

Cuando alguien se preparó para cerrar el centro de evacuados de Pionner, en el predio de Avenida Almafuerte e Irlanda, escuchó voces que retumbaban en el comedor. Se asomó por la ventana y vio a “Pocho”, un jubilado en silla de ruedas y su esposa Inés, esperando que alguien vaya por ellos. Se los habían olvidado. Casi abandonado.

“Pocho” Villalba es conocido en la ciudad porque es el propietario del kiosco que funciona en el interior del Parque Municipal “General José de San Martín”. Vive con su esposa, Ana Inés Rodríguez, con quien está casado hace 47 años, en Gaboto 470.

Durante la madrugada del 26 de diciembre no pegaran un ojo en toda la noche. Esa noche muy pocos pudieron dormir en Centenario. Laura, una de las hijas de “Pocho” e Inés, contó: “Nadie te avisa nada. Nadie te avisa nunca nada” y reveló que desde un vehículo municipal, que durante esa madrugada post-Navidad recorría el sector, les dijeron: “Si sigue lloviendo así no va a pasar nada”.

La crecida llegó entre las 7:30 y las 8:00. Algunos vecinos tomaron los recaudos por cuenta propia de levantar las cosas a un metro de altura, pero el agua superó la expectativa. En la casa de “Pocho” pasó el 1,20 metro y sumó la tercera inundación. “Cero alerta y cero planificación”, definió Laura.

“No hubo ningún tipo de alerta en el barrio. Estuvimos desde las 12:00 de la noche a las 7:00 de la mañana del lunes yendo a mirar a cada rato el Arroyo. Fue un tiempo muerto para todos, que pudiéramos haber utilizado para otra cosa productiva como por ejemplo, trasladar a mi papá mucho antes”

“Pocho” sufrió la amputación de su pierna izquierda, padece diversos problemas de salud, tiene 73 años y pesa 115 kilogramos. Necesita de asistencia permanente y movilizarlo demanda de -al menos- dos personas. Los familiares resumieron el rol de las autoridades municipales con un “todo mal pensado. Ellos sabían del alerta y no alertaron”. En la edición de mañana, PRIMERA PLANA explicará en un informe especial porqué la familia de Pocho tenía razón.

“Pocho” Villalba fue alojado en el centro de evacuados de Pionner, con la compañía de su esposa, de 71 años. Sus días allí fueron de atención constante y contención permanente. Inés destacó que “el personal que nos atendió, ya sea los enfermeros, con Carlitos González Taborda al frente, los cocineros y los policías nuevos, fue muy humano y amable con mi marido. No hay palabras para agradecerles”. 

El problema más grave fue cuando terminó el operativo organizado por el Municipio y “Pocho” e Inés quedaron solos, olvidados.

La familia domiciliada en calle Gaboto al 400 reveló que personal de la Municipalidad le manifestó “si sigue lloviendo así no va a pasar nada” y a las pocas horas las casas se inundaron: “Nadie te avisa nada. Nadie, nunca, nada”

Su vivienda estaba en las peores condiciones. Con 1,20 metros de agua que recién había bajado y sin posibilidades de empezar la tarea de limpieza, al menos con “Pocho” residiendo en ese lugar. El destino pasó a ser incierto. Ellos esperaban ayuda, respuesta, atención, solidaridad: aguardaban no ser olvidados.

A las 10:00 del viernes no quedaba nadie en Pionner. “Pocho”, con Inés, firme a su lado, empezaba a esperar. Pero no sabía a quién o a quiénes. Pasaban las horas y no había novedades. Los familiares también habían sido castigados por los más de 200 milímetros y sus viviendas resultaban poco menos inhabitables.

Apenas personal de la Subsecretaria de Salud, que ya habían concluido el operativo y los flamantes efectivos de la Policía Local fueron complacientes y decidieron oficiar de acompañantes.  

Laura, junto a un grupo de voluntarios, limpiaba la casa de sus padres. “Ese viernes a la mañana, a mi papá lo querían traer si o sí. Me llamaron varias veces para traerlo”, contó. Y de manera inmediata agregó: “Es una ausencia total del Estado, teniendo que ocuparnos nosotros por cosas que tienen que resolver ellos. No pueden traerlo a su casa para cerrar Pionner y no certificar cómo está la casa donde lo llevan. Son grandes y él es discapacitado. Lo querían despachar”.

Inés explicó que “como no sabían dónde llevarnos, nos trajeron a mi casa y nos dijeron que ella (por su hija) nos estaba esperando y que hasta teníamos heladera nueva. Y era mentira. Ni ella nos estaba esperando ni teníamos heladera. La perdimos a la heladera y es imposible vivir sin ella porque necesitamos conservar la insulina para mi esposo”.

En una ambulancia de Medicar, cerca de las 15:45, trasladaron a “Pocho” desde el centro de evacuados Pionner a su casa, donde efectivamente resultó imposible que descendiera debido a las condiciones en que se encontraba la propiedad. Entonces la derivación, por disposición del Municipio, fue a la Parroquia del Carmen, donde supuestamente lo hospedarían. No obstante, el párroco justificó que ese lugar no estaba preparado para tal fin.

El próximo destino resultó ser la casa de una de sus hijas, la cual también se había inundado, en la zona de Prudencio González y Carpani Costa, pero independientemente de ese impedimento las dimensiones de la silla de ruedas de “Pocho” no permitían el ingreso por ninguna puerta de la finca.

Por último, fue derivado a una clínica privada. “Uno tiene derecho a preservar la salud de sus familiares. ‘Pocho’ es un hombre discapacitado, que no puede movilizarse de ningún modo. Necesita de tres personas. No puede solo”, recalcó su esposa.

Hasta ahora la familia de “Pocho” no recibió ningún tipo de ayuda. “Los colchones tenés que ir a buscarlos; cinco horas de fila por lo menos; no te traen nada, la ayuda tenés que ir a buscarla vos y no importa las condiciones en que estés”, resaltaron. A Gaboto 470 fue una asistente social de la Municipalidad, quien cuestionó la planificación familiar y argumentó que la situación se resolvía con un llamado telefónico. “Se quitaron todo tipo de responsabilidad. La asistente nos dijo ‘pero tu hermana se inundó poquito, hasta acá’ (señalando algunos centímetros por debajo de las rodillas). Increíble…queriendo justificar dónde dejar a un hombre en sillas de ruedas, de 73 años”, señalaron los familiares de “Pocho” Villalba.

El sábado 31, el último día de 2016, visitó el domicilio de “Pocho” el jefe de la Agencia PAMI Pergamino, Emanuel Linares porque “se echaban la culpa entre la Municipalidad, Acción Social y PAMI”. Pero “acá la responsabilidad es del Municipio, ellos estaban a cargo de los evacuados y éste es un caso muy complejo, con gente inundada, de tercera edad y un discapacitado”, consideró la familia.

Hubo varios episodios que causaron indignación, bronca e impotencia en ésta familia pergaminense damnificada por partida doble: inundados, primero y olvidados, después. Y un par de ellos, como sucede habitualmente en estos casos, involucra directamente a la clase política, la denominada “politización de las necesidades”.

El martes 27, en plena madrugada, alrededor de las 2:30, funcionarios del PAMI central se presentaron en el centro de evacuados de Pionner, con bombos y platillos, para entregarle una silla de ruedas nueva a “Pocho”.

“Fue todo un equipo de gente y un movimiento bárbaro esa madrugada. Nos entregaron una silla de rueda y tuvimos que levantar a mi esposo, con los enfermeros, para sacarnos fotos; era todo fotito y fotito”, recordó Inés. Pero eso no es todo. “Les dije -afirmó- que mi marido no entraba en esa silla, que no la íbamos a poder utilizar, pero me porfiaban que sí. A la mañana, la medimos y la probamos: mi marido no entraba en la silla. Es decir, le dieron la silla de ruedas nueva, se sacaron la foto y mi esposo no entraba”.

El cuadro se completó la tarde de ese mismo martes, cuando visitó Pionner la gobernadora María Eugenia Vidal, acompañada por el intendente municipal y también estuvieron con “Pocho” y su esposa. “Vidal me tuvo como 15 minutos abrazada y nada más que eso: una foto, otra fotito”, se lamentó Inés, a lo que Laura remató: “No sé qué me da más miedo: si volver a inundarme o verla a mi mamá con la Vidal”.

Ni más ni menos que otro amplio ejemplo de la politiquería Argentina, con gobernantes de turno que politizan las necesidades de la gente teniendo las urnas en medio de las narices.

Luego de la represión a los inundados, Vidal visitó Pergamino

Lunes 26 de Diciembre de 2016 | 20:22

Vecinos de la localidad inundada se manifestaron sobre la ruta 8 para pedir agua y baños químicos. La policía contestó con gases y balas de goma.


Vecinos inundados de Pergamino cortaron esta tarde la ruta 8 para solicitar a las autoridades agus potable y baños químicos y como respuesta recibieron una salvaje represión por parte de la policía y gendarmería.

Los manifestantes, que solicitaban además la presencia de las autoridades en el lugar, recibieron balazos de goma y gases lacrimógeneos. Hubo dos detenidos


Luego de la represión, la gobernadora de la provincia de Buenos Aires se hizo presente en el partido para analizar junto a los funcionarios locales las tareas del Comité de crisis.

El partido de Pergamino sufre una de las peores inundaciones de su historia, tras las lluvias de los últimos días. Ya hay más de 300 ciudadanos evacuados y se espera que el agua siga en ascenso.

Los evacuados están alojados en cuatro centros habilitados por la comuna, los que están siendo asistidos por la comuna con alimentos y prendas de vestir.





http://www.infonews.com/nota/304730/luego-de-la-represion-a-los-inundados

Noticias de la Municipalidad de Pergamino