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jueves, 24 de marzo de 2016

Luis Raúl Bonano. “El Cholo”

Luis Raúl Bonano “El Cholo”, nació en la ciudad de Pergamino y vivía en la calle Payró 3483 de Ituzaingó (en el viejo distrito de Morón), desapareció el 11 de octubre de 1977 en el trayecto entre Brown al 900 y Dársena Sur del Puerto de Buenos Aires, en La Boca, cuando tenía 52 años.


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Julio Di Gangi

A los 34 años de edad, el 25 de Octubre de 1976 fue secuestrado en la avenida Julio A. Roca y Avenida Rocha de la ciudad de Pergamino, momento en que iba a tomar el colectivo Tirsa para viajar a su trabajo, ya que era mozo en el Hotel Colonial de San Nicolás. En un momento formó parte del Sindicato de Gastronómicos, pero como también trabajaba en nuestra ciudad en la Firma Granimar, formaba parte de la Comisión Directiva del Sindicato de Mosaiqueros de San Nicolas. Otro de sus trabajos lo ejercía en el Hotel Fachinat. Militante de la Juventud Peronista “Evita Obrera” junto a él desparecen su compañera y su hijito de cuatro años.

No se halla testimonio de su paso en un centro clandestino de detención. Sin embargo, el año pasado, el Equipo de Antropología Forense determinó, a partir de estudios realizados en Estados Unidos, que restos encontrados en una fosa común del cementerio de Avellaneda pertenecían a este pergaminense desaparecido en 1976. Por fin, después de tanta espera, sus familiares pudieron velar a Julio para que descanse en paz.


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Clarisa García y José Alberto Casino

Clarisa García desapareció el 3 de Enero de 1977 en la ciudad de La Plata a los 20 años de edad junto con su esposo José Alberto Casino.

Fue vista en el centro clandestino de detención Pozo de Banfield, ubicado en la intercesión de las calles Siciliano y Vernet a dos cuadras de la avenida 10 de septiembre de 1861, llamado “Camino Negro” partido de Lomas de Zamora, Provincia de Bs.As. El lugar donde fue vista Clarisa tenía un acceso peatonal por la calle Vernet y vehicular por Siciliano, hasta un patio interno. Posiblemente Clarisa fue llevada a la planta baja, sala de torturas, donde también se encontraban otras dependencias.

Por otra parte su marido José Alberto Casino de 23 años de edad, y estudiante de Ciencias Económicas fue visto por última vez en la comisaría 5ta. de la ciudad de La Plata en donde funcionaba un centro clandestino de detención. Este estaba ubicado en la calle 24 entre diagonal 74 y calle 63.

La última información que se obtuvo acerca del paradero de este matrimonio fue de sus pasos por estos centros clandestinos de detención.


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Hugo Roberto Serenelli, "Chicho"

Hugo Roberto Serenelli nació el 1 de Febrero de 1951 en la ciudad de Hughes provincia de Santa Fe. Cursó sus estudios primarios hasta 3º grado en la escuela Nº 77 ubicada en barrio Centenario, hasta 5º grado en la escuela Nº 2 ambas en la ciudad de Pergamino. A partir de 6º grado cursa en el colegio de la localidad de Ferrer.

Sus estudios secundarios a partir de 3º año los realiza en el Colegio Nacional. Su formación universitaria en La Plata, en la carrera de Abogacía.

“Chicho” para los amigos, era un joven muy amable, con una personalidad muy tranquila, muy reservado y como muchos jóvenes de esa época con ideales y valores de equidad y solidaridad; esos ideales se reflejaban en la práctica a través del trabajo comunitario que realizaba en las villas miserias en La Plata.

Hugo “Chicho” Serenelli militaba en la Juventud Peronista hasta el gobierno de Isabel Perón. Uno de sus grandes amigo fue Jorge Torrent también desaparecido de nuestra ciudad.

El 4 de Junio de 1976 Hugo fue visto por última vez a los 26 años de edad.

Sus compañeros de departamento al notar su ausencia comienzaron la búsqueda. En un principio se dirigen hacia la casa de unos tíos de “Chicho” que residían allí; al no hallarlo los familiares viajan hacia Pergamino para comunicarle la noticia a su madre. Posteriormente su madre viaja junto con su tía hacia la ciudad de La Plata para solicitar información acerca del paradero de “Chicho” donde realizan un Habeas Corpus sin obtener respuesta.

Algunos vecinos y amigos de la familia Serenelli al enterarse de la desaparición de Hugo, tomaron distancia de la familia.

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Susana Gaggero

Desapareció el 29 de Marzo de 1976 en Moreno Provincia de Bs. As a los 33 años de edad. Era esposa de Luís Pujals, asesinado el 17 de septiembre de 1971 quien militaba en el Ejercito Revolucionario del Pueblo.

Susana también tenía un fuerte compromiso con el E.R.P. Tras la muerte de su esposo realiza las denuncias correspondientes, y hace público el repudio de este hecho.


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Jorge Daniel Raies

Desapareció el día 10 de septiembre 1975 a los 20 años de edad en la ciudad de Rosario. Jorge era estudiante de abogacía y como muchos jóvenes trabajaba para pagar sus estudios, lo hacia en la imprenta: “Ferrassini” de la ciudad de Rosario, donde también cursaba sus estudios.

Jorge era una persona de firmes ideales que luchaba por cambiar el presente y lo manifestaba a través de su dirigencia estudiantil, y su militancia en el partido peronista. Jorgelina su mama relató en una entrevista la personalidad de su hijo “Jorge era una persona de firmes ideales que luchaba por cambiar el presente y lo manifestaba a través de su dirigencia estudiantil, y su militancia en el partido peronista”



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Ruben Bonet, "Indio"

El 15 de agosto de 1972, se produce la fuga de la penitenciaria de Rawson de importantes jefes de la guerrilla, entre ellos se encontraba Roberto Santucho, dirigente del ERP.

El penal de Rawson, en la Patagonia, era considerado de máxima seguridad. Sin embargo, el hecho que habría de conmover a la opinión pública fue el confuso episodio que tuvo lugar una semana después de la fuga, cuando fueron baleados y perdieron la vida dieciséis prisioneros que no habían logrado escapar. La opinión generalizada la califico de masacre fríamente planeada.

Una de las víctimas de la “Masacre de Trelew” fue el pergaminense Jorge Bonett de 30 años. Nacido el 1 de febrero de 1942, militante del ERP. Casado con Alicia y padre de dos hijos Hernán y Mariana de 4 y 5 años de edad.

Luego de este terrible episodio Alicia manifestó su dolor en una carta que les escribe a sus hijos:

(…) lloraremos y gritaremos en nuestra intimidad de rabia y bronca nunca acabada, y nos faltará todo lo que nos daba papá, su beso cotidiano, su mirada firme en sus ojos claros, su mechón siempre caído en la frente, y nos quedará todo lo que significa hoy para nosotros y para todo el pueblo argentino sus 30 años agujereados por las balas, sus inmóviles brazos cruzados sobre su vigoroso pecho, sobre su piel joven e increíblemente viva (…)


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José María Pellita Pérez

El 08 de enero de 1951 a las 11:00 hs nace en la ciudad de Pergamino José María Pellita Pérez. Hijo de José Roberto Pellita y de María Antonia Pérez.

En el año 1964 ingresa a cursar sus estudios secundarios en el Colegio Industrial.

José María comenzará a tener una participación activa en política en los primeros años de la década el ´70. Repartía su tiempo entre el trabajo en la fábrica Lucini, donde era delegado y su militancia política en el partido comunista local.

El 20 de septiembre se fue a dormir temprano ya que al otro día debía levantarse para entrar a las 6:00 hs a la fábrica. Don José y María Antonia se quedaron mirando televisión antes de acostarse. José María y sus padres fueron sorprendidos en la madrugada del 21 por unos fuertes golpes en la puerta y voces de personas que gritaban “Abra la puerta al ejercito”.

José María intenta escapar por el patio de la casa de la familia Pellita, situada en Chile 1148, pero no lo logra. Esa fue la última vez que José y María Antonia vieron a su hijo. José María tenía 25 años.

Esa misma noche Don José y María Antonia fueron a verlo al padre Gastón Romanello que conocía a José María de las reuniones que se venían realizando en la iglesia Merced y al abogado Jorge Young. Don José y María Antonia siguieron los diferentes caminos posibles para poder encontrar a su hijo

El destino de José María es incierto. No existe ningún dato firme que permita saber qué es lo que pasó con él.


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Víctor Vázquez

Víctor Vázquez nació en la ciudad de Pergamino en el año 1910. Tenía una fuerte militancia en el Partido Comunista y era el encargado de difundir en las columnas de diferentes diarios el pensamiento del partido.

Se desempeñaba como segundo jefe del ferrocarril Bartolomé Mitre de la ciudad de Pergamino.

Víctor era un hombre admirado por su familia y sus pares debido a su gran conocimiento, como así también por su compromiso con sus ideales.

El día 2 de Junio de 1976, mientras recorría la estación de ómnibus de Retiro junto a un compañero, es reconocido por un militar, que al verlo comenta: “Este comunista hijo de puta, todavía sigue vivo”. Dos días más tarde el 4 de Junio de 1976, es visto por última vez en la calle Jujuy y Avenida América, San Martín, Bs. As. a los 66 años de edad.

Sus familiares al enterarse de su desaparición, comienzan la búsqueda del paradero de Víctor, llevan a cabo diferentes denuncias, realizan un Habeas Corpus y no obtienen respuestas.

Sin embargo el día 16 de Junio de 1976, en el margen derecho del Riachuelo a la altura de la Avenida Bacelat, es encontrada un cadáver por un gendarme de prefectura. Al cuerpo se le practican diferentes tipos de estudios con el objetivo de identificarlo.

Se determina a través de ello que esta persona había sido torturada, en muchísimas oportunidades; presentaba marcas en sus rodillas, pies, manos y ojos. También se pudo determinar que a la parte posterior del cuerpo se le habían efectuado diez disparos y en su espalda 15 más .Finalmente, luego de los diferentes estudios realizados se le da sepultura. En ningún momento se dio a conocer el paradero del cuerpo.

En el mes de Marzo de 1999, se determina oficialmente que el cadáver hallado 23 años atrás, era el cuerpo de Víctor Vázquez.


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Jorge Alberto Torrent, "Canario"

Jorge Alberto Torrent nació el 06 de marzo de 1953 en la ciudad de Pergamino.

Realizó su secundario en el Colegio Nacional. Su formación universitaria en Sta. Fe en la carrera de abogacía. Con su formación universitaria comienza su militancia en la política, más precisamente en la Juventud Peronista.

En el año 1976, nace su único hijo: Martín Miguel (quien actualmente reside en Estados Unidos)

Durante los primeros años de la década del setenta Jorge regresa en varias oportunidades a su ciudad natal. No solamente para visitar a sus familiares, sino también para vincularse con diferentes jóvenes comprometidos con el trabajo social. Mantiene una relación fluida con Beatriz Torrent (su prima) y participa junto a ella en el grupo “Emmanuel”.

A los 23 años de edad, Jorge Alberto Torrent es visto por última vez un 18 de agosto de 1976 en la ciudad de Bs. As.

Los familiares de Jorge luego de su desaparición comienzan su búsqueda. Realizan un habeas corpus, denuncias en diferentes comisarías y también llevan a cabo una búsqueda no oficial: de ambas partes no obtuvieron respuestas. La única información que obtuvieron de él es que fue visto por última vez en el centro clandestino de detención de la ESMA.

En varias oportunidades los familiares de Jorge recibieron amenazas con el objetivo de que cese la búsqueda.


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EN PERGAMINO TAMBIÉN PASÓ

Por Javier Ferreyra

Nací en 1981, tengo 34 años, viví sólo dos en dictadura militar. Perdón. Dictadura cívico, militar, económica, periodística y eclesiástica. ¿Qué recuerdos tengo? Ninguno. Me siento un hijo de la democracia. No pretendo hablar por toda una generación, pero si tengo la necesidad de hacerlo por mí. Conozco tanto mi historia, como desconozco la tuya.

A mi familia no le pasó, a la familia de mis amigos tampoco, a nadie le pasó, en Pergamino no pasó. O casi no pasó, lo cuál es mucho más grave. La negación intento justificarla con distintos mecanismos, pero la minimización de algo me molesta, me hace ruido, me enoja. Así crecí, así hice la primaria y la secundaria en mi ciudad. Nunca, en ningún momento de mi formación, alguien quiso contarme ¿que pasó en Pergamino?. ¿A quién le pasó?. A casi nadie.

La dictadura era eso que pasó en Buenos Aires, en La Plata y hasta en Rosario. Si comías en Rock & Feller’s te contaban que “esto fue un centro de detención clandestino”. Y ahí intentabas llenar el lugar con los ojos, costaba entender cómo ahí se sembró terror y se cosechó dolor. Porque es inimaginable, inabarcable. No seamos hipócritas, si a nosotros, los que ni siquiera peleamos en la reunión de consorcio, nos duelen las vacunas.

La vida, el estudio y las ganas de no hacer más cuentas, me llevaron a estudiar Comunicación Social a La Plata. Ahí empezó otro capítulo. Ahí si había pasado, ahí si el pasado y el presente caminaban de la mano. Poco a poco quise saber más, y empecé a preguntar. Creía que tarde, después supe que a tiempo. Sin embargo, a pesar de algunas respuestas tibias, en mi ciudad seguíamos invisibilizando a los que ya no estaban. Esos vecinos que ves arriba sufrieron la desaparición forzada y otra igual de terrible, la desaparición por olvido, por omisión. Pergamino, en su gran mayoría, decidió olvidarlos. O al menos, decidió no saber más de ellos.

Capítulo aparte para los que siempre le sacaron el polvo al olvido en nuestra ciudad y con su trabajo constante le dieron batalla a la apatía y lograron cosas inimaginables hace apenas unos años. Porque me habían contado del Rock & Feller’s, pero nadie me dijo nada de la Comisaria Primera, esa que queda bien cerca del club de toda mi infancia y adolescencia. Ahora hay una placa, te pega en la cara, ni cerrando los ojos vas a poder evitar saberlo.

Hoy, me encuentro al frente de este proyecto y siento la responsabilidad civil, moral y ética de recopilar trabajos ajenos y propios para entender ¿Quiénes fueron? ¿Qué pasó acá?. La vida me encuentra celebrando lo curioso y preguntones que son mis hijos, ellos van a querer saber un día, lo sé. Y ahí podré sentarlos y contarles con lujo de detalles, porque en Pergamino también pasó.

Ellos fueron. Ellos son.

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Con un grito de “Nunca más”, se conmemora hoy el 40º aniversario de la dictadura militar


Algunos de los 22 desaparecidos en nuestra ciudad durante la dictadura que se desarrolló desde 1976 a 1983. Por ellos, durante el acto, se dará el “presente”. (ARCHIVO LA OPINION)
El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas, bajo el nombre de Proceso de Reorganización Nacional, quebraban el orden democrático e implantaban un gobierno de facto que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983. El ataque sistemático contra la población civil en el marco de una creciente violencia hizo de esta etapa la más cruel y sangrienta de la historia argentina. 
DE LA REDACCION. Los días, grises y otoñales de marzo de 1976 presagiaban lo que vendría en nuestro país, una tragedia se acercaba, un largo invierno se advenía con el fin del Estado democrático y el terror que comenzaba a imponerse como un modus operandi de las nuevas autoridades de facto. 
Bajo el nombre de Proceso de Reorganización Nacional se instauraba una dictadura que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983 a través de una Junta Militar encabezada por los comandantes de las tres Fuerzas Armadas: Jorge R. Videla (Ejército), Emilio E. Massera (Armada) y Orlando R. Agosti (Fuerza Aérea).
Los golpistas tomaron al poder en un contexto de violencia creciente, caracterizado por acciones de terrorismo de Estado llevadas adelante por las Fuerzas Armadas y el grupo parapolicial Triple A y la actuación de organizaciones guerrilleras. 
La Junta Militar llevaba adelante el ataque sistemático contra la población civil: estudiantes, obreros, abogados, empleados públicos, entre otros ciudadanos vinculados a la militancia política, eran secuestrados, privados ilegalmente de la libertad y sometidos a tratos crueles, inhumanos y degradantes, y posteriormente derivados a los centros clandestinos de detención, dando paso, con su accionar a la etapa más cruel y sangrienta de la historia de nuestro país.
Hoy a 40 años del inicio de ese proceso que nada tuvo que ver con la organización de la sociedad, múltiples familiares siguen esperando honrar a sus muertos y otros la recuperación de los nietos, hermanos o primos nacidos en cautiverio para que puedan ejercer el derecho a la identidad y sus relaciones familiares. 
El trauma que ha dejado el terrorismo no opaca la lucha continua y permanente de quienes por décadas combatieron y combaten incansablemente bajo la bandera de “memoria y militancia”.
“Todo está guardado en la memoria, sueño de la vida y de la historia”. La frase, inolvidable, corresponde a una de las obras cumbre de León Gieco. La lírica de la canción parece golpear con más fuerza hoy, al cumplirse un nuevo aniversario del episodio más nefasto de la historia reciente argentina. Miles de reflexiones e interrogantes surgen ante heridas que aún no sanan. En medio de todo un mensaje, una máxima, un deseo, un grito al viento: Nunca más.

En el Arbol
Los integrantes de la Asociación de la Memoria por la Verdad y la Justicia se plantean un nuevo gran desafío organizativo para conmemorar con la fuerza de la verdad histórica los 40 años del hecho que dio inicio a la última dictadura militar en nuestro país.
La realización del acto será hoy, como siempre frente al Arbol de la Memoria que se encuentra en la Plaza 9 de Julio ubicada en  Avenida de Mayo y avenida Rocha de Pergamino. Comenzará a las 16:00  pero esta vez será más extenso y abarcativo que años anteriores ya que se dará espacio a diversos lenguajes estéticos como danza, teatro, música, expresiones audiovisuales y fotográficas. 
Se contará, además, con presencias testimoniales de familiares de víctimas de la última dictadura y de expresos políticos además de la participación de integrantes del Encuentro Regional por la Memoria, Verdad y Justicia que conforman San Nicolás, San Pedro, Ramallo, Junín y Pergamino.

Todas las voces
La actividad comenzará a las 16:00 con una Radio Abierta que dará posibilidades de expresión a los concurrentes mientras se podrá observar  una  exposición de trabajos de alumnos de diferentes niveles de educación, algunos pertenecientes al proyecto provincial Jóvenes y Memoria. Habrá una muestra fotográfica  que se realiza a nivel nacional con fotografías históricas de tiempos de dictadura coordinada por  Natalia Tealdi. Además se hará la performance “Los avestruces despiertan, lo que quedó de Saint Amant II”, coordinado por  la profesora Silvana Gerlo. También se exhibirá un powerpoint denominado “40 años de lucha”.

Las palabras alusivas
En el transcurso del acto se leerá el documento de la Asociación y serán oradores María Laura Pérez, hermana de Gerardo Pérez desaparecido en la última dictadura; “Lili” Nava, expresa política que actualmente reside en Francia, y Alba Lanzillotto que pertenece al grupo fundador de Abuelas de Plaza de Mayo.

Artistas comprometidos
Parte del desafío organizativo implica el corte de la avenida principal de la ciudad en su confluencia con la avenida Rocha, en donde se colocará el  escenario por el que pasarán artistas comprometidos con la democracia, quienes con su arte quieren dejar testimonio de que una etapa tan oscura para nuestra patria no debe repetirse nunca más. Ellos son Ballet “El Triunfo”, coordinado por Hugo Alvarez, que realizará un cuadro histórico denominado “La Memoria”; “Neme” Carenzo y Marta Lere integrantes del GAE que harán un fragmento de la obra teatral “Nuestra Señora de las Nubes”, con la dirección de Facundo Cruz;  el grupo “Pequeña Serenata Música Latinoamericana” de Santiago Crespi,  Mati Lanzillotta y Ari Santucho;  el grupo musical integrado por Guillermo Colau-tti, Pablo Ivalo y José Librandi , cantará además Ramiro Cofré y el reconocido músico cantautor de la Trova Rosarina, Jorge Fandermole.

Monumento
Conmemorar un aniversario tan significativo como son los 40 años motivó a la Asociación a realizar un monumento en hierro con un importante trabajo de fundición, gracias al aporte anónimo de ciudadanos pergaminenses comprometidos con la memoria. Dicho monumento se denomina “40 años” y será descubierto por familiares, expresos políticos e integrantes de la Asociación.  
Algunas instituciones que también colaboraron en la organización del acto y construcción del monumento fueron la Cooperativa Eléctrica, Smata, ATE, trabajadores del Inta, Colegio de Arquitectos, Sutiv, Suteba, Sindicato de Telefónicos, Upcn, Sindicato de Luz y Fuerza, Credicoop, Unnoba, Foro contra la Trata, Coordinadora de Centros de Estudiantes, Mesa Regional por la Memoria y algunos concejales.

Apertura cultural
En contacto con LA OPINION, la vicepresidenta de la Asociación de la Memoria por la Verdad y la Justicia, Ana Scarcella explicó que a 40 años de la dictadura la intención es que el acto sea “lo más multitudinario y participativo posible, dándole a esta jornada la importancia que se merece y considerando la lucha que los organismos de derechos humanos llevó y lleva adelante”. Al mismo tiempo, recordar en esta fecha a quienes fueron desaparecidos y presos políticos. Es por ello que la jornada conmemorativa tendrá una apertura hacia las muestras culturales, teniendo en cuenta todas las expresiones que se realizaron en torno al tema del golpe cívico militar.

Memoriosos
Además de conmemorar a los desaparecidos, cada 24 de marzo se reconoce la lucha de los organismos de derechos humanos que desde la época “oscura” de la Dictadura reivindica a quienes fueron víctimas del terrorismo de Estado. Respecto de la importancia de ser memoriosos de este período de nuestra historia, Scarcella aclaró que “lo que da resultados positivos es la perseverancia. Nosotros hace muchos años, entre 30 y 40, que venimos tratando de que se comprenda lo que sucedió realmente en esa época. Es esencial, para que no se repita, comprender los sucesos de nuestra historia. Que desaparecieran 30 mil personas representa a la desaparición de casi toda una generación que bregaba por un país más justo, más equitativo, cada uno con diferentes participaciones en agrupaciones y organizaciones. La Dictadura silenció a una sociedad, la aterrorizó”.

Entender lo que sucedió
Rescatando que la persistencia de la lucha de miles y miles de personas está dando ahora “sus buenos frutos”, Scarcella concluyó que “numerosos son los jóvenes que han tomado conciencia sobre los hechos y esto responde al trabajo de los docentes en las aulas. Cada uno en su lugar, nosotros en las plazas, en las calles, en los medios de comunicación, y cada persona en los espacios en que desempeñen su tarea deben ayudar a comprender lo que nos pasó. Entendemos a quienes dicen que hay que mirar para adelante, pero para ello debemos tener los ojos bien puestos y esta capacidad sólo la podemos obtener de la memoria, de allí la consigna de memoria, verdad y justicia”, concluyó la vicepresidenta de la Asociación.

Nuestras víctimas
Los desaparecidos  de Pergamino durante la dictadura son: Alejandro Ferrari, Alfredo Barbano, Alfredo Pastor, Carlos Santillán, María Cristina Lanzillotto, Clarisa García, Gerardo Pérez, Hugo “Chicho” Serenelli, Jorge “Canario” Torrent, Jorge Daniel Raies, José María Pellita, Julio Di Gangi, Leonor Pierro, Luis Carnevale, Luis Ceccón, Luis Raúl Bonano, Víctor Vázquez, Roberto Puppo, Adriana Ortega, José Luis Bianconi, Susana Gaggero, Rubén “Indio” Bonnet (Trelew).

El deceso de Fernando Saint Amant

El excoronel Fernando Saint Amant falleció este lunes, acumulando dos condenas a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos en el norte bonaerense y se lo acusaba además de haber ordenado el asesinato del obispo Carlos Ponce de León en 1977, durante la última dictadura.
Saint Amant murió a pocos días de cumplirse el aniversario del Golpe, punto de partida de la dictadura en la que fue jefe del Area Militar 132, el circuito de la represión terrorista de estado que abarcó los partidos bonaerenses de San Nicolás, Ramallo, San Pedro, Baradero, Arrecifes, Capitán Sarmiento, San Antonio de Areco, Colón y Pergamino y que dependía de la Sub Zona 13 del Primer Cuerpo de Ejército.
Había sido condenado a prisión perpetua en sendos juicios realizados en 2012 y 2014/15 contra represores por delitos de lesa humanidad cometidos en perjuicio de numerosas víctimas en el norte de la provincia de Buenos Aires. Las audiencias del segundo juicio se realizaron de manera inédita en las ciudades alcanzadas por los delitos que se le imputaban; en Pergamino tuvieron lugar en agosto de 2014 en el recinto del Concejo Deliberante.

El Municipio realizará el acto en la puerta de la casa de Gerardo Pérez

Hoy a partir de las 10:00 en Bombero Esquivel 1351, el Municipio desarrollará el acto en el marco del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia. El lugar escogido para llevar adelante la ceremonia será la casa de Gerardo Pérez, quien fuera víctima de la última dictadura cívico militar.
De acuerdo con el cronograma de actividades, después de la recepción de autoridades y del recibimiento de las Banderas de Ceremonia, se desarrollará el izamiento del pabellón nacional y se entonarán las estrofas del Himno.
Dos serán los oradores de la jornada: Amanda Sadaba de Pérez, mamá de Gerardo Pérez; y el intendente del Partido de Pergamino, Javier Martínez.
Por último, en recuerdo de los desaparecidos, se dejará una ofrenda floral en la baldosa ubicada en memoria de Gerardo Pérez, y se realizará un minuto de silencio.

No laborable
El 2 de agosto de 2002 el Congreso de la Nación Argentina promulgó la Ley Nº 25.633 creando al Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia con el fin de conmemorar a las víctimas, pero sin darle categoría de día no laborable. Tres años después, durante la gestión del presidente Néstor Kirchner, se impulsó desde el mismo Poder Ejecutivo Nacional que la fecha se convirtiera en un día no laborable, inamovible.
Es por ello que hoy es feriado, coincidiendo con el Jueves Santo, por lo que no habrá actividad oficial, no atenderán los bancos, en las escuelas y universidades no se dictarán clases y en las clínicas y hospitales se atenderán sólo las urgencias, al igual que los comercios que no abrirán sus puertas durante el feriado.

Organizaciones de Izquierda recuerdan y reclaman

Hoy los integrantes del Encuentro Memoria Verdad y Justicia de Pergamino, Bachillerato Popular “La Grieta”, Libres del Sur, Partido Obrero, PTU y Emancipación Sur, Movimiento Socialista de los Trabajadores Independientes llevarán adelante un acto conmemorativo de los 40 años del golpe de Estado pero con otras consignas, más cercanas a la realidad actual.
El encuentro tendrá lugar en Avenida de Mayo y Alem, a partir de las 16:30. 
 “Porque nosotros queremos el juzgamiento de los responsables del genocidio. Queremos justicia por Julio López, y por los cientos de Luciano Arruga, víctimas de la Policía Bonaerense.
“Queremos justicia por los miles de luchadores trabajadores, indígenas y ambientalistas hoy procesados.
“Queremos justicia por los Qom asesinados por los gobiernos de Insfrán y Capitanich.
“Porque pensamos que es lo mismo la represión macrista en Cresta Roja, que la represión de los docentes santiagueños, o los estatales de Santa Cruz. 
“Para enfrentar el saqueo y el ajuste de Macri y de los gobiernos provinciales”, por todo ello los referentes de las organizaciones que participan se congregarán.
El encuentro también se organizó teniendo algunas premisas: Fuera Obama de Argentina. No al Ajuste y el Saqueo y la represión de Macri. No al tarifazo de los servicios públicos en Pergamino. No a la Policía Comunal. Cárcel a todos los genocidas.
Contra la teoría de los dos demonios. Apertura de todos los archivos. Restitución de la identidad a todos los jóvenes secuestrados. Recuperación del Banco Nacional de Datos Genéticos. Aparición con cida de Julio López. Paritarias sin tope. Contra la criminalización de la protesta. No al protocolo represivo. Derogación de las leyes antiterroristas. Basta de infiltración y espionaje.

El Partido Justicialista insta a “seguir transitando el camino hacia la verdad”

El Partido Justicialista, presidido por Manuel Elías, se suma a la conmemoración del Día de la Memoria, a través del siguiente documento:
“Hace 40 años, el 24 de marzo de 1976,  nuestra República era tomada por asalto por las cúpulas militares de entonces, poniéndose en marcha  una metodología   de represión  destinada a paralizar por el terror al conjunto de la sociedad argentina. La vida de miles de compatriotas era marcada por un destino de tortura, desaparición forzada y muerte o, en el menos malo de los casos, de opresión y miedo, de persecución y exilio. El objetivo era instalar y consolidar a través del terrorismo  de Estado un proyecto autoritario en lo político, de desnacionalización  y concentración de la renta en lo económico y profundamente reaccionario en lo social.
“Como militantes populares no nos olvidamos de nuestra mayor tragedia histórica. Sin memoria no es posible registrar los horrores sucedidos, porque ya sabemos que los pueblos que olvidan sus tragedias están condenados a repetirlas. Un pueblo sin memoria es un pueblo sin destino, y en consecuencia expuesto al servicio de intereses ajenos. Por eso estamos  convencidos  de que la reflexión social sobre el pasado siniestro y la elaboración colectiva  de la memoria no se oponen a la realidad presente ni alteran la convivencia democrática, sino, por el contrario, las fortalece impulsándolas hacia horizontes más claros, más justos y más humanos.
“Nuestro país tuvo una  transición incompleta a la democracia porque el Estado terminó  obstruyendo los caminos para el conocimiento cabal de lo ocurrido y el castigo a los responsables del genocidio (leyes de impunidad).
“En este contexto, fueron los organismos de Derechos Humanos, junto a la militancia política y social comprometida, quienes no se sometieron al mandato del olvido y el perdón impuestos por las clases dominantes, y continuaron movilizándose tras las consignas Memoria, verdad y justicia.
“Tuvieron  que llegar Néstor Kirchner y Cristina Fernández a la Presidencia de la Nación para que ese Estado asumiera de una vez su compromiso con la verdad y la justicia y enfrentara un tema que jamás había dejado de ocupar un espacio central en la vida pública. Solo seguir transitando el camino hacia la verdad nos hará libres y logrará afianzar  definitivamente nuestra democracia”.  

“Trabajar en el presente para mejorar el futuro”, la premisa del Partido Socialista

En esta fecha, el Partido Socialista de nuestra ciudad también ha elaborado un comunicado que expresa: “El 24 de marzo de 1976 se produjo en Argentina un Golpe de Estado que depuso al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón dando inicio a la dictadura cívico-militar más sangrienta de la historia argentina.
“En ese período nos acostum-bramos a escuchar la palabra ‘desaparecido’, ‘perseguido’. También se hizo común oír co-mentarios del tipo: ‘no te metas’, ‘algo habrán hecho’, ‘se tuvo que ir del país’, ‘los vinieron a buscar’.
“Cierto es que nos ha costado defender y sostener a nuestras instituciones a lo largo de estos años de democracia, donde el pueblo eligió a sus representantes. Estos han sido años complejos, atravesados por diferentes crisis que pusieron a prueba nuestro compromiso con los ideales republicanos. Hoy más que nunca debemos enseñar a nuestros hijos a aprender del pasado y no sólo a recordar.
“El 24 de marzo es el día del ‘Nunca más’ y debería ser conmemorado para aprender que debemos dialogar, respetar al otro, reconocer que todos tenemos derecho a pensar diferente, que vivir en democracia significa respetar las decisiones de la mayoría sin desconocer los derechos de las minorías, que vivir en democracia también es hacer respetar la Constitución Nacional por sobre todas las cosas para que nunca  más unos pocos genocidas, civiles y militares callen la voz del pueblo reclamando libertad. Porque pueblo somos todos y no sólo algunos.
“Hoy rendimos homenaje a las víctimas del pasado, a los que aún esperan justicia y a los que aún creen que una Nación libre, justa y próspera es posible. Si no podemos hacer nada para cambiar el pasado, continuemos trabajando en el presente para mejorar el futuro”.

http://www.laopinionpergamino.com.ar/locales/con-un-grito-de-nunca-mas-se-conmemora-hoy-el-40-aniversario-de-la-dictadura-militar

lunes, 21 de marzo de 2016

A 40 años del golpe, el recuerdo de cómo se vivió en Pergamino

Militares en las puertas de la Municipalidad de Pergamino,
 una postal de aquellos años oscuros. (ARCHIVO)
Se cumplen cuatro décadas del inicio de una larga noche que duró hasta 1983. La irrupción de la dictadura no solo quebró el orden constitucional sino que se cobró miles de vidas, por muertes y desapariciones forzadas, además de persecuciones y torturas que marcaron a una generación. Testimonios recuerdan cómo fueron aquellos días en la ciudad.

DE LA REDACCION. Hace cuatro décadas, este jueves,  el país estaba sumergido en una crisis como tantas otras a las que fue sometido a lo largo de su historia, y una vez más la solución a los problemas fue buscada por el lado de la fuerza, produciendo un quiebre institucional que dio paso a un período atroz del que aun hoy quedan algunos resabios, a pesar de lo mucho que se ha hecho y sigue haciendo para que “nunca más” la Argentina padezca un gobierno inconstitucional, dictador y responsable de miles de muertes y desapariciones.

El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 es historia conocida: el Gobierno de María Isabel Martínez de Perón hacía agua por todos lados y, en complicidad con muchos civiles y el consentimiento implícito de una parte de la sociedad, los militares de entonces tomaron el poder por la fuerza. Lo que nadie o pocos sabían era lo nefasta que sería esa dictadura que se quedó hasta diciembre de 1983. Fue tan cruel que la historia da cuenta de 30 mil personas muertas (algunos más o algunos menos, entendiendo esta cifra como simbólica) desaparecidas por el solo hecho de seguir ideales o por simplemente participar de alguna organización de ayuda o ser amigo o pariente de algún militante que estuviera “marcado” por los “servicios”.

Los militares se posicionaron para dar el golpe en 1975, cuando las Fuerzas Armadas pasaron a integrar el Consejo de Seguridad Interna. Desde allí  lanzaron una serie de operaciones catalogadas como “antisubversivas”, para garantizar el orden social que el Gobierno de “Isabelita” ya no estaba en condiciones de ofrecer. Y cuando los golpistas estuvieron seguros de que el Gobierno había perdido todo apoyo popular y político, dieron el golpe de Estado.

En Pergamino

Pergamino tiene su propia historia de aquellos tiempos duros para la democracia argentina. Aquí no faltaron ni atentados, ni muertos, ni desaparecidos, ni presos políticos ni “entregadores”. Tampoco conversos que fueron útiles a las órdenes de un gobierno antidemocrático.

Los memoriosos de la época recuerdan que los días previos al 24 de marzo de 1976 no fueron fáciles. Había indicios de que el golpe de Estado era inminente. Encima el Municipio de Pergamino estaba envuelto en una crisis sin precedentes, porque el intendente elegido por el voto popular, el doctor Carlos Nazareno Gaspard, estaba suspendido y su lugar lo ocupaba un interino, Moisés Nacud. Y justo el día que Gaspard se tenía que reintegrar porque la Justicia lo habilitaba después dar lugar a su apelación tras el juicio político al que había sido sometido en diciembre de 1975, se produjo el golpe. Pero lo llamativo es que el interino se quedó en el sillón de intendente hasta que los militares nombraron a su propio representante, que fue el arquitecto Raúl Rossi, un mandatario al que muchos aún ponderan como uno de los mejores jefes comunales que tuvo el Partido, por la cantidad de obras y el desarrollo que tuvo el distrito en esos años, más allá de que fue durante los “años de plomo”.

Naturalmente, la Junta Militar en el marco del proceso de reorganización nacional, prohibió todo tipo de actividad política, sea partidaria o no. Incluso eran mal vistas las peñas o reuniones de amigos porque en cada grupo, según la mentalidad de los mandamás del momento, se podría estar gestando alguna acción subversiva. De estas cuestiones dan cuenta los dirigentes políticos de la época, quienes a pesar de estar en conocimiento de los riegos que implicaba hablar de política, siguieron militando –aunque clandestinamente- en lo que el peronismo dio en llamar la “resistencia”. Pero no solo los peronistas se mantuvieron activos desde las sombras; los radicales, socialistas, intransigentes, comunistas y dirigentes de otras corrientes asumieron los mismos riesgos convencidos de que solo por la vía de la política era posible una salida a tanto desorden institucional.

En Pergamino, como en el resto del país, el mayor costo lo pagaron muchos jóvenes que no quisieron quedarse en sus casas a esperar que la tormenta pasara. Al contrario, salieron a capear el temporal desde sus convicciones y algunos pagaron con sus propias vidas. Pergamino cuenta con casi una treintena de desaparecidos y una extensa lista de presos políticos. No había contemplación para los que eran considerados subversivos. A la par, dirigentes políticos eran detenidos, los sacerdotes y referentes sociales eran perseguidos y las instituciones eran cooptadas por delegados del régimen dictatorial, mientras que una sociedad  adormecida se consolaba viendo un aparato de publicidad engañoso y tomando las pequeñas cuestiones que llegaban como “beneficios” por parte del gobierno de facto, como algunas obras públicas y una relativa estabilidad que al poco tiempo se desplomó.

En 1976 era necesario establecer un nuevo orden y recuperar el país económica e institucionalmente pero los que tomaron el mando se equivocaron de camino y a lo largo de oscuros siete años que duró el proceso, hicieron todo lo posible para que la historia argentina los terminara detestando y condenando.

Gaspard, el intendente que nunca pudo volver


Carlos Nazareno Gaspard era un médico rural proveniente de Mariano H. Alfonzo que surgió en la arena política en aquellos años de los 70 como respuesta a la falta de un candidato firme del peronismo. El doctor Miguel Cirilo O’Brien,  Leandro Laguía y otros dirigentes de peso se habían negado a ser candidatos en 1973, acompañando la fórmula presidencial de Juan Perón e Isabel Martínez.

Gaspard ganó y armó un equipo de colaboradores de su extrema confianza, lo que para un peronismo tan fragmentado se tornó en una bomba de tiempo.

En 1975 se lo llevó a Gaspard a un juicio político por supuesto mal desempeño de sus funciones, previo paso por una Comisión Investigadora integrada entre otros por Carlos Mosca, Horacio Jaunarena y Alcides Sequeiro, a partir de una denuncia de Guillermo Ball Lima y Eduardo Cocconi.

Por aprobación del Concejo Deliberante dicha comisión decidió  suspender a Gaspard por 90 días.

El 9 de diciembre de 1975 se hizo el juicio político, en un hecho inédito para la ciudad. Fue en el Concejo Deliberante. Gaspard y sus dos abogados, los doctores José María Belgrano y Emilio Aboud, se retiraron del recinto antes de la sentencia. La decisión fue la destitución. El Concejo Deliberante estaba compuesto por 18 concejales: 10 del peronismo, presididos por Marcelo Conti y ocho radicales, encabezados por Carlos Mosca.

Gaspard apeló la sentencia ante la Corte bonaerense y un día antes del golpe de 1976, es decir el 23 de marzo, el máximo tribunal descartó las acusaciones y le restituyó el cargo. Pero nunca pudo volver. En su lugar seguía Moisés Nacud, que era interino y continuó durante los primeros meses de la dictadura, hasta que los militares nombraron a Raúl Rossi, que estuvo hasta la vuelta de la democracia en 1983.

Años después Gaspard reflexionaba sobre lo sucedido y decía: “Todo fue por la ambición de poder, había que desplazarme para ocupar el poder”.

Histórico peronista, Marcelo Conti recuerda que “el golpe se veía venir”

Marcelo Conti, cinco veces electo concejal por el peronismo (dos veces con mandato trunco, el primero con el derrocamiento de Illia y el segundo con la caída de Isabel Perón) recuerda hoy, a los 87 años de edad y con una memoria prodigiosa, que el golpe de 1976 “se veía venir”.

En los días previos sectores civiles organizados reforzaron esa tendencia militar a dar el golpe y ya se había generado un ambiente propicio para que eso sucediera. “En esos días anteriores nosotros habíamos organizado reuniones permanentes en el bloque  del Frente Justicialista que yo presidía, porque estaba la sensación de que algo se venía, y vivíamos pendientes del acontecer diario en la Capital Federal. Pero lamentablemente se produjo este golpe, que fue cívico-militar porque la sociedad civil tuvo incidencia”, señala Conti, uno de los emblemas vivientes del peronismo pergaminense.

“Yo me enteré (del golpe) por una llamada telefónica de Guillermo Ball Lima a la madrugada. De inmediato nos constituimos en el Municipio, hicimos algunas cuestiones previas antes de dejar el Concejo, porque estaba claro que se cerraba, y solo quedó provisoriamente el intendente (Moisés) Nacud, que me parece que tenía ganas de quedarse definitivo”, recuerda a 40 años de ese momento.

En cuanto a las sensaciones que tuvo ante tamaña circunstancia, Conti dijo: “Personalmente me causó bronca y rebeldía, motivado por dos cuestiones. En primer lugar porque uno veía que mientras los concejales y algunos funcionarios salíamos por la puerta grande del Municipio y con la frente bien en alto, tanto del oficialismo como de la oposición, a la par ingresaban personajes con intenciones de usurpar el poder por la fuerza o por acomodo con algún sector influyente. Y por otro lado me causaba rebeldía el hecho de que uno presentía que se venían tiempos muy difíciles, de lucha diaria y permanente, con la intención de ir recuperando las instituciones de la democracia”.

Marcelo Conti tuvo su recompensa, porque tras la recuperación de la democracia en 1983  fue concejal en tres períodos (esta vez con todos los mandatos cumplidos) y también formó parte de la gestión del exintendente Alcides Sequeiro.

Sin embargo no analiza ese hecho de manera personal, porque asegura que esa lucha “tuvo cientos de nombres y rostros de pergaminenses” que los acompañaron. Y en ese contexto remarca un dato que para él es fundamental: “El sostén principal de esa resistencia fue el aporte de la juventud que fue la que sufrió las peores consecuencias con muertes, desapariciones y persecuciones”, asegura Conti y por otro lado destaca como valores fundamentales a la militancia y al compañerismo. “Las palabras compañero y militante nos alentaba en la lucha. Había que mantener latente el espíritu de lucha y había un trato de igualdad, sin personalismos. Era lo mismo el militante que el dirigente e incluso había dirigentes que eran verdaderos militantes. Todo era tendiente a recuperar las instituciones de la democracia”, recuerda.

También evoca cómo se las ingeniaron los políticos para seguir trabajando desde la clandestinidad. “En Pergamino primero formamos un centro de estudios para disimular un poco nuestra actividad política y también empezamos a reunirnos en la Capilla Santa Teresita con el cura Jorge Galli. Después conformamos la Agrupación Celeste y Blanca para darle un sentido político, que tenía una mesa ejecutiva que era presidida por Leandro Laguía y conformada además por Eduardo Conte, Alcides Sequeiro, Guillermo Ball Lima y yo”, recordó Marcelo Conti y también señaló que estaban en contacto con la gente en los barrios y en los pueblos, y conectados a diario con sus referentes en la Capital Federal (cosa que se puede adivinar como dificultosa dados los medios de comunicación de la época). “Entre ellos estaban Antonio Cafiero, Italo Luder y muy especialmente el ‘Pato’ Galmarini que fue un verdadero luchador en aquella época”, reconoce.

“Nosotros nos dedicamos a mantener el espíritu latente y cuando llegó el momento de incursionar en la política propiamente dicha, tuvimos una avalancha de afiliaciones”, se jacta hoy al recordar la época de la resistencia.

Y si de evocar se trata, sintetizó a todos y cada uno de los compañeros que se la jugaron en aquellos años, en un nombre de un militante, a quien definió como “un compañero humilde de barrio, que dio todo por el peronismo”. Ese hombre fue Rolando “Toya” Quintero. “Ver el afecto que le tenía la gente a ese hombre y la sinceridad y franqueza con la que él hablaba y actuaba hizo aflorar en uno un sentimiento muy especial”, dice hoy Marcelo Conti con una expresión muy sentida.

También habló de las amenazas y atentados: “Tuve muchas citaciones y padecimos actitudes de la Justicia. Además padecí dos atentados, ambos antes del golpe, cuando se estaba generando el clima de temor en la sociedad. El más grave fue cuando balearon mi casa con varios tiros, al punto de que una bala atravesó un piano de punta a punta, por lo que si en ese momento me asomaba probablemente me hubieran matado”, recordó.

Y por último se tomó la licencia de atar aquellos años de lucha con la coyuntura actual. “Al nuevo Gobierno hay que darle tiempo, no podemos exigirle todo de un día para el otro, al contrario; hay que acompañarlo en lo que se pueda. Pero hay que tener en cuenta una reflexión de Perón cuando decía que lo más importante es el pueblo. Entonces, tengamos cuidado con no abandonar esas banderas, porque sin esas banderas no habrá acompañamiento del pueblo peronista”.


El padre Marciano Alba, un perseguido del proceso: “Solo estábamos evangelizando”


El padre Marciano Alba, hoy en España, padeció los avatares de aquellos años negros por el solo hecho de conducir a un grupo de jóvenes que tenían ganas de ayudar al prójimo.

Era el párroco de San Vicente de Paúl y le daba una impronta solidaria a la acción evangelizadora de la Iglesia. Apuntó a los más humildes, en los barrios Güemes y 12 de Octubre, donde hizo, junto a los jóvenes de la zona oeste, una obra maravillosa.

LA OPINION lo contactó por teléfono para revivir aquellos tiempos duros, de los que no guarda rencor y tiene muy presente cada dato, cada acción, cada nombre y hasta las fechas.

“Yo estaba al frente de la Parroquia San Vicente con sus respectivas capillas. Trabajábamos con un grupo de jóvenes, el grupo se llamaba “Emmanuel”. El trabajo consistía en visitar a las familias, ayudar a construir sus casas, abrir calles. La labor evangélica consistía en un gran trabajo social, fundamentalmente en los barrios carenciados Güemes y 12 de Octubre. El deseo grande era hacerle bien a la gente. Pero el problema era que los del Peronismo Auténtico pasaban mucho por mi casa cuando iban por el barrio, y se juntaban con los de Emmanuel y tenían intenciones de captarlos, pero los de Emmanuel estaban con la idea fija de su trabajo evangelizador y directamente no les llevaban el apunte a los del Peronismo Auténtico”, recordó el padre Marciano desde España en diálogo con LA OPINION.

“Nuestra tarea era pastoral y de servicio social, sin tener nada que ver con la política. Anteriormente al golpe de Estado tuve una Nochebuena con la gente del 12 de Octubre y fue maravilloso. Pero ellos (los militares) creían otra cosa de nosotros. Por ejemplo, que teníamos armas en el tanque de agua de la Parroquia. El día que me fueron a detener me pidieron el arma y les señalé una cruz grande que tenía arriba de la cama: ‘Esa es mi arma con la que trabajo con la gente’, les dije”, recordó el sacerdote que adelantó que el mes que viene estará de visita en Pergamino.

Y dijo que mucho después se enteró que los militares pensaban que él era “correo” del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) “porque yo viajaba mucho con los jóvenes”.

Acerca de cómo fue su detención relató: “El 1º de abril a la madrugada me fueron a buscar, yo estaba solo. Golpearon la puerta y dijeron que abriera, que era la Policía. De inmediato llamé a Gastón (Romanello, el sacerdote de La Merced) y le informé lo que estaba pasando. Gastón de inmediato se fue para San Vicente. Yo salí con el pijama puesto y la Policía entró con los militares a registrar toda la casa. El capitán que venía al frente se puso a mirar todos los libros uno por uno, buscando cartas, direcciones y remitentes. Ese capitán le dijo a Gastón que se fuera, y Gastón le respondió que hasta que ellos no se fueran, él no se iba a ir, que estaba ahí porque era sacerdote y estaba al lado de su compañero. Y se quedó todo el tiempo, hasta que me llevaron detenido a San Nicolás”.

“Fue fundamental un llamado que Gastón le hizo de inmediato al obispo Ponce de León, porque, convocados por monseñor, a las 7:00 de la mañana había 20 sacerdotes en el Obispado. Se pensaban que estaba yo solo detenido, pero la misma noche también llevaron a Jorge Galli”, agregó Marciano Alba y recordó que “estuvimos tres días en el mismo calabozo con Galli y también estaba detenido el padre Raúl Acosta. ‘Como esto siga así va a parecer el Vaticano’, le decíamos a los policías”.

“Después –continuó narrando- nos llevaron al Obispado, pero seguíamos presos. Así estuvimos una semana más, bajo la palabra del obispo. Los militares le pidieron a monseñor que hubiera culto en las iglesias nuestras, pero le respondió que mientras no estuvieran los sacerdotes no habría culto, que si había algo contra nosotros que lo dijeran para que toda la gente lo supiera, pero que si no había nada, mientras estuviéramos detenidos no iba a haber actividad en nuestros templos”.

Como reflexión de lo sucedido, el padre Marciano fue tan sencillo como categórico: “Con nosotros el error que cometieron fue que pensaban que hacíamos política y en realidad estábamos evangelizando”.

“Tito” Friguglietti recuerda que por aquellos días “Pergamino estaba rara”


Juan Carlos “Tito” Friguglietti fue otro de los dirigentes políticos de la época y recordó cómo fue aquel tiempo en que primero se gestó y después se concretó el golpe.

“Con un grupo de compañeros nos reuníamos permanentemente porque había versiones de que se venía un golpe; lo hicimos durante dos meses. Con Castellano, que era el secretario del gremio de la construcción, hicimos una comida para 1.500 personas en el Club 25 de Mayo y ahí hablamos todos, y dijimos que no había que tenerle miedo al golpe, que entre todos teníamos que cuidar al peronismo. Fue cuatro días antes del golpe. El 24 de marzo me enteré por la radio, en mi casa, y cuando salí a la calle ya estaba el golpe. Pergamino estaba rara”, recuerda “Tito”, que fue secretario de Acción Social y después fue concejal.

También señaló que “ese día del golpe Guillermo Ball Lima nos reunió a todos en la Municipalidad y dijo que nos teníamos que ir todos, y nos fuimos todos, menos Nacud, que era el intendente interino que estaba reemplazando a Gaspard. Y a Nacud lo citó un coronel de Junín y le dio el aval para que siguiera, hasta nuevo aviso. En tanto Ball Lima, que fue el tipo más inteligente de ese momento, le recriminó que se quedara y le dijo que no se podía quedar ni un minuto porque se trataba de un golpe militar. Pero Nacud no renunció. Era un buen muchacho, pero no estaba muy metido en la política y tal vez se pensó que se iba a quedar por mucho tiempo, pero Ball Lima le había anticipado que iba a estar un par de meses y lo iban a mandar a la casa. Al poco tiempo vino Raúl Rossi designado por los militares”.

Y en el marco de las convicciones, Friguglietti contó una anécdota de aquellos tiempos: “Ismael Cali, un gran peronista, era secretario de prensa de la Municipalidad. Cuando asume Rossi, el secretario de Gobierno era Luis Mauricio Milano y lo llama a Cali para ofrecerle que siguiera. Cali, que tenía una buena categoría en el escalafón y por ende un muy buen sueldo, fue a hablar con el intendente y, de parado nomás porque no acepto sentarse, le dijo: ‘Señor, antes que hable usted, sírvase’ y le entregó la renuncia indeclinable. Rossi le ofreció la misma jerarquía, pero Cali le dijo que con un gobierno militar no se quedaba. Hombre de convicciones, que al final murió pobre, muy pobre”


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domingo, 28 de febrero de 2016

Pergaminense adoptivo: la historia de Fernando Araldi, hijo y nieto de militantes desaparecidos

Fernando Araldi se desempeña como escritor y fotógrafo.
(INTERNET)
Hijo de Raúl Araldi y Diana Oesterheld, y nieto del escritor e historietista Héctor Oesterheld, este joven transcurrió su infancia y parte de su adolescencia en Pergamino, bajo la crianza de sus abuelos paternos, luego de que sus progenitores fueran capturados durante la última dictadura militar. En estas líneas se pretende reconocer la historia de Fernando, su conexión con nuestra ciudad y su realidad.

DE LA REDACCION. Durante casi 38 años para Fernando la vida estuvo compuesta de relatos escuetos, algunas fotos y deducciones sobre quiénes fueron sus padres, Raúl Araldi y Diana Oesterheld, sus tres tías, y su abuelo, el escritor e historietista Héctor Oesterheld. De chico pasó por la etapa de creerlos muertos en un accidente. Cerca de los 9 años empezó a entender que habían sido militantes políticos, que entre otros miles terminaron desaparecidos.
Pero hace algunos años todo cambió, y se transformó su vida luego de la aparición del cuerpo de su papá, hallado casi íntegro en un cementerio municipal de Tucumán.

Fernando en Pergamino

La historia de Fernando roza de cerca a los pergaminenses ya que durante su niñez y parte de su adolescencia, este poeta y fotógrafo vivió, junto a sus abuelos paternos en nuestra ciudad.
La familia Oesterheld sufrió la más cruel y brutal desaparición de casi todos sus miembros. Y es su nieto Fernando, uno de los pocos sobrevivientes de esta familia, quien tendrá su lazo con nuestra ciudad.
Pergamino, además de formar parte de uno de los escenarios en la historieta creada por el historietista Héctor Oesterheld, ha sido un lugar en el que el transcurrir de la historia familiar marcó un hito. Fernando fue criado desde muy pequeño por sus abuelos a pocas cuadras del Arroyo, habiendo llegado a Pergamino por circunstancias muy dolorosas propias del tiempo del terrorismo de Estado.

Cómo fueron los hechos

A modo de recordar la historia, se cuenta que la familia Oesterheld fue víctima, durante la última dictadura militar, de la desaparición del padre y sus cuatro hijas: Estela, Diana, Beatriz y Marina, de entre 18 y 24 años, y dos yernos, fueron secuestrados y asesinados, formando parte de los miles de desaparecidos durante la dictadura militar. Dos de las hijas, Marina y Diana, estaban embarazadas y aún se desconoce el paradero de sus bebés. El hijo de Estela, que contaba con tres años de edad fue criado por Elsa, la esposa de Oesterheld.
Diana conoció a Raúl Araldi, su compañero, también en un cuadro montonero; y con él tomó la decisión de viajar, primero a Salta y más tarde a Tucumán. Llegaron a San Miguel en diciembre de 1975, y se instalaron en una humilde casita en la calle Frías Silva, del barrio Ciudadela. Con Diana y Raúl viajó el pequeño Fernando, nacido en junio de 1975.
En su hogar de ladrillos a la vista, Diana encontró la felicidad: muchos años después, un vecino comentó sobre ellos: “Era una familia bien abierta, tenían una huerta en el fondo que compartían con los vecinos; los niños del vecindario jugaban dentro de esa casa…”. Pero en pocos meses, Tucumán se volvió territorio cercado. Las fuerzas parapoliciales ganaron las calles, el ejército salió de caza por los barrios y el proyecto revolucionario de cientos de jóvenes quedó aplastado bajo las botas militares. En julio de 1976, dieron con el rastro de Diana. Entraron a empujones a la casa y se llevaron a la pareja de compañeros que cuidaba a Fernando. Diana escapó por poco. Raúl siguió la escena desesperado, sin poder hacer nada, a escasos metros de distancia. Apenas atinó a seguir sigilosamente el móvil policial para descubrir el lugar donde iba a ser abandonado su pequeño hijo: la Sala Cuna. Desde entonces, encomendó a sus padres la ardua tarea de intentar recuperar a Fernando de las garras de los chacales.
Los abuelos Araldi lo consiguieron después de varias semanas de insistencia y lograron trasladar a Fernando a Pergamino. Apenas tres días antes del rescate de su hijo, cayó Diana. Era el 7 de agosto de 1976. Tenía 23 años cuando se la llevaron, y estaba embarazada de seis meses.

Armar la historia

En una entrevista que Fernando brindó a un medio nacional, dijo que “hasta que tuve 8 ó 9 años no supe la verdadera historia. Para que creciera mentalmente sano no me decían la verdad, sino que mis papás habían fallecido en un accidente. Pero siempre supe, desde chiquito, que mis abuelos eran mis abuelos, y que mis padres estaban ausentes. Después ya pude ir armando la historia”.
Por muchos años se aferró a lo que le contaban sus abuelos. Cuando comenzaron los juicios por los crímenes de la última dictadura en Tucumán, empezó a tener más detalles. Ahí supo, por ejemplo, que su mamá había estado detenida en el centro clandestino que funcionaba en la Jefatura de Policía, aunque no está claro cuánto tiempo, ni cuándo ni dónde dio a luz a su bebé. Un testigo que estuvo secuestrado y que luego trabajó para la policía entregó en 2010 dos biblioratos con una lista con 293 personas privadas ilegalmente allí de su libertad. Al lado de 195 de esos nombres figuraba la sigla “DF”, que significaba “disposición final”, es decir, que los habían asesinado. Uno de esos nombres era el de Diana, su mamá.
Hace algunos años, Fernando dejó una muestra de sangre en el Banco Nacional de Datos Genéticos. Después supo que podía hacer lo mismo en el Equipo Argentino de Antropología Forense, que rastrea los cuerpos de víctimas de la maquinaria represiva de la última dictadura. En un comienzo, lo hizo en cementerios. Con el tiempo, a medida que se complejizó el trabajo y se perfeccionaron las técnicas, el equipo llevó su búsqueda a batallones y destacamentos militares. Hubo hallazgos en Campo San Pedro, en Santa Fe, en el Arsenal Miguel de Azcuénaga y en el Pozo de Arana.

La importancia de recuperar

Al papá de Fernando lo encontraron en uno de los cementerios municipales de Tucumán. Cuando el Eaaf lo llamó para darle la noticia, pidió verlo y quedó perplejo. “Empecé a conocer a los amigos de mi viejo del secundario y de la universidad. Había estudiado Química y le faltaba una sola materia para recibirse. Me contaron que en la secundaria era un tipo jodón, recién en la facultad se metió en política”, detalla. “Esto me permitió acercar aquello que estaba en relatos y ver a mis viejos como seres humanos, empecé a conocer cosas del día a día. Yo recuperé mi historia”, enfatiza.
Además de recuperar los restos de su papá, en medio de los juicios de lesa humanidad en Tucumán, Fernando pudo recuperar también la casa donde había vivido durante su primer año de vida. “Había sido usurpada por María Elena Guerra, que era policía en la dictadura, y aparentemente era la amante de Roberto Albornoz, que era el jefe de la Policía. Ella vivió años en esa casa”, relata. En un juicio, recuperó la vivienda, que donó. Albornoz fue condenado por la desaparición de sus padres, entre otros 16 casos.
De su mamá, a Fernando le contaron que tenía “una personalidad avasallante a nivel de su compromiso político”, “siempre dispuesta al trabajo social”, que además era lo que estudiaba. Su departamento actual, en Palermo, está rodeado de libros de su abuelo Héctor. “Su obra me sirvió mucho para conocerlo. Trato, además, de separar a mi abuelo en su parte política de su parte artística. A través de sus cuentos de ciencia ficción, por ejemplo, lo puedo conocer, admirar y cuestionar.” No todo, aclara, es El Eternauta, su obra más importante.

Celebrar

En 2013 Fernando vivió momentos verdaderamente extraños, dice. Fue cuando se puso a planificar la ceremonia para despedir los restos de su papá en el cementerio de Chacarita. Para él era una celebración, pese a que los entierros suelen ser motivo de tristeza. Además, advirtió que podía sepultarlo junto con sus propios padres, Juan Araldi y Soledad, que fallecieron en 2007 y 2010. “Los junté a los tres, fue una satisfacción total”, cuenta. Estaba contento.

Un proyecto de ordenanza que quedó trunco

El 5 de noviembre de 2012 fue aprobado por unanimidad un proyecto de ordenanza, el Nº 7.658/2012, que fue presentado por el bloque de concejales del Frente para la Victoria, en esa oportunidad conformado por Mónica Filippini (autora del proyecto), Gabriel Cairat, Héctor Cattaneo, Juan Carricart y Carlos Córdoba.
La normativa contemplaba la necesidad de crear y ampliar espacios de memoria enlazados al arte y la cultura en Pergamino, por ello se propuso emplazar un mural en la vera del Arroyo que contempla la instauración de un lugar que posibilite homenajear a Héctor G. Oesterheld un gran historietista argentino, quien fuera víctima del terrorismo de Estado, y creador de la historieta “El Eternauta”. Se pretendía que el mural expusiera imágenes del capítulo de esta historieta en el que se menciona nuestra ciudad y se sitúa el arroyo Pergamino como escenario del relato.
Lamentablemente la ordenanza aprobada no pudo ser llevada adelante y quedó trunca.
En el proyecto se cuenta la historia de la vida del autor que nació en 1919. Estudió y se graduó en la carrera de Geología. A partir de 1950 comenzó a escribir guiones de historietas y relatos de aventuras. Es sin dudas El Eternauta la creación que le ha dado un lugar entre los maestros de la historieta, y le permitió superar ampliamente el género.
A principios de la década del setenta se incorporó a la organización Montoneros. El 27 de abril de 1977 fue secuestrado en La Plata. Estuvo detenido en Campo de Mayo y en una cárcel clandestina de La Tablada. Se cree que fue asesinado en Mercedes. Oesterheld desapareció en 1977, durante la última dictadura militar.
El proyecto pretendía ser un homenaje por esta proximidad que surge del hecho de que Fernando Araldi Oesterheld transitó en nuestra ciudad parte de su vida, cuando era un niño despojado de su familia, pero que recibió de sus abuelos el amor y la contención para ser hoy un hombre que lleva adelante la lucha no solo por la memoria de sus padres, sino de todos los desaparecidos.

http://www.laopinionpergamino.com.ar/locales/pergaminense-adoptivo-la-historia-de-fernando-araldi-hijo-y-nieto-de-militantes-desaparecidos

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